Arte

Publicado el viernes, 7 de agosto del 2026 a las 13:24
Saltillo, Coah.- En Como Agua para Chocolate, la novela de Laura Esquivel, hay un páramo de lecturas que caminan de la mano, se cruzan y chocan. Es, como la cebolla con la que inicia, una obra llena de capas. Está lo social y lo político, lo público y lo íntimo, la realidad y la fantasía…, el amor y el odio. Todo ello convirtió al libro en un clásico contemporáneo de las letras mexicanas, uno que guarda en su interior una historia de cambiar el mundo. O al menos un mundo: el de Tita de la Garza, su personaje principal.
La joven hija de una familia que debe cuidar a su madre y también cocinar, es ahí, en la cocina, en la que Tita se descubre a ella misma y a los demás. Por medio de sabores y aromas, Esquivel honra “a las cocineras”, un homenaje que se extiende también a Saltillo, pues un grupo de resturanteros locales organizaron una cena inspirada en las recetas del libro e invitaron a la autora a encabezar el evento que se llevará a cabo en el auditorio del Museo de las Aves.
En el libro, hay tres historias que se cuentan a través de tres mujeres: una que quiere que todo se mantenga igual, otra que quiere que todo cambie y otra más que no puede hacer mucho…, aunque publicado en 1987, hace casi 40 años, el libro se ha mantenido actual “hay muchachitos que vienen a que les firme el libro. Muchachitos de 20 que todavía no nacían cuando lo escribí”, apuntó Esquivel en un acercamiento con los medios previo al homenaje.
Y eso tiene que ver con que el libro se ha renovado por medio de dos volúmenes más: El Diario de Tita y Mi Negro Pasado, siendo este último el más actual.
Para la autora “esa es la fuerza de la historia. A mí no deja de sorprenderme que le está hablando y que está tocando (a los jóvenes)”, lo cuál la llevó a preguntarse qué era lo que provocaba esa conexión. “¿les gustará a los jóvenes, se identificarán con Tita en su calidad de víctima o con quién se están identificando?”.
De ahí se desprende una de las capas que le dan una lectura nueva al libro: la autoridad, ya no representada por mamá Elena en la novela y por el sistema social y económico que se vive actualmente, apunta la escritora.
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Ya no hay mamá Elenas, pero sí hay un modelo económico que está determinando la vida de los jóvenes. Ahorita lo estamos viendo en la entrada a la UNAM. O sea, sí hay un modelo económico que está actuando en contra del destino de alguien”, dijo.
Y eso tiene que ver con que el libro se ha renovado por medio de dos volúmenes más: El Diario de Tita y Mi Negro Pasado, siendo este último el más actual.
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Si uno pudiera, en cada familia, elegir cuál tradición castrante ha repetido o cuál historia dolorosa ha repetido, y decir, ‘hasta aquí llego, yo no la voy a heredar’. (y se pregunta) ‘¿Qué es lo que sí quiero heredar?, ¿Qué es lo que sí es importante para la vida, para seguir creciendo?’. (Porque) se fue diseñando un mundo para los automóviles, para las armas, para la producción. Cada vez vamos llenando más de cemento el mundo”, un error que, apuntó Esquivel, sólo puede vencerse al superar la individualidad y apostar por lo comunitario.
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