Arte

Publicado el lunes, 24 de agosto del 2026 a las 06:05
Saltillo, Coah.- Para el artista visual Jerónimo Valdés, su más reciente exposición, Xilodendros, fue casi un episodio de terror: en uno de los veranos más calientes que ha sentido el estado, los árboles que antes eran fuertes y ofrecían sombra en el patio de su casa, comenzaron a morir.
Seres antiguos y poderosos que, sin embargo, no pudieron vencer a las leyes naturales y, sobre todo, no pudieron sobrevivir ante los cambios climáticos provocados por el hombre. De ahí nació la intención de recuperar esas vidas inómviles y longevas y convertirlas en algo más: piezas artísticas que hablen, desde su silencio, de lo que las mató.
Para Valdés, estas piezas “no son tanto esculturas” ya que su intención siempre fue “abordar la madera o un árbol muerto sin transformarlo en otra cosa. Lo que hace el hombre, normalmente, es transformarlo en una mesa o en una escultura, una figura”.

En Xilodendros, Valdés buscó “conservar el espíritu que el árbol tiene. Nunca deja de ser lo que es. En ese sentido tiene más que ver con un acto de taxidermia que de escultura. O sea uno puede agarrar la piel de un gato y se le da forma de gato otra vez, en otra posición, atacando algo… etcétera, pero en realidad nunca deja de ser un gato. Acá es más o menos lo mismo, porque la manipulación es mínima y nada más cambia el contexto”, dijo.
Con esas figuras arboreas, es que Valdés lleva a los espectadores por un viaje personal y reflexivo sobre su relación con la naturaleza a través de piezas como Pies, Caparazón y Congregación. En el que los troncos se reúnen como en un parlamento y, desde arriba, parecen juzgar al hombre.
“
Creo que el mensaje de la obra es de quien lo mira, lo que yo hago es dar ciertas pistas al público para que te siga hasta esta oscuridad en donde estamos parados ahorita, y en la que hemos utilizado la naturaleza de tal forma que cada vez estamos acercándonos más y más al abismo. Las predicciones de lo irreversible van entre 20 años y 100, pero sabemos que se va a acabar, y vamos avanzando. En algún momento nos vamos a caer toda la humanidad a un pozo”, dijo.
Así, esa visión ecológica parte hacia un relato aterrador sobre el camino de la humanidad sino se replantea su relación con la naturaleza. Parte de eso se muestra en Marabunta, una serie de decenas de piezas que se inspiran en el apocalipsis vegetal del cuento Un Verdor Terrible del escritor chileno Benjamín Labatut, el cual cuenta “que en algún momento las plantas se van a vengar de nosotros y, para mí, eso es lo que queda”.

Muestra que crece
Xilodendros se presentó por primera vez hace dos años en Republica 1925, luego tuvo una exposición en el Recinto del Patrimonio Cultural Universitario, después en el Centro Cultural de Real de 14 y, finalmente, en la Casa de la Cultura de Parras. Ahora se expone en Sala Coca.
Es una exposición que crece conforme los descubrimientos de Valdés y también con la relación de la tierra en la que se monta. Un ejercicio que el artista ya ha hecho en el espacio urbano con sus conocidas miniaturas arquitectónicas de las cuales, quizá, las más famosas fueron las “escaleritas de los duendes” en la calle de Ramos Arizpe.
Vísitala:
Xilodendros
De Jerónimo Valdés
Sala Coca
Lunes a domingo
De 10:00 a 18:00 horas
Entrada libre
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias