Nos piden aplaudir mientras nos saquean la inteligencia. El reciente informe de la presidenta Claudia Sheinbaum no fue una rendición de cuentas, sino un ejercicio de cinismo institucionalizado. Convencer a un país desgastado de que la austeridad reina y la transformación avanza es una burla a la dignidad de los mexicanos que enfrentan la crudeza de la realidad.
La narrativa oficial insiste en una separación entre el poder político y el económico. Sin embargo, la contradicción quedó al descubierto horas antes del discurso: la imagen de los hijos del expresidente López Obrador en un evento de lujo con el dueño del emporio tequilero José Cuervo, Juan Domingo Beckmann, desmantela la retórica de austeridad.
La llamada “pobreza franciscana” es un discurso para el pueblo, mientras la élite del régimen celebra entre privilegios. En el plano económico, las cifras presentadas muestran manipulación ideológica. Presumir un crecimiento del 1.4% en el último trimestre omitiendo que en los periodos previos la economía cayó un 0.65% y apenas alcanzó el 0.08% ignora el contexto real.
No hay inversión nueva significativa; la Inversión Extranjera Directa reportada corresponde en gran medida a la reinversión de utilidades de empresas ya asentadas en el mercado local. Se adjudican la fortaleza del peso frente al dólar como un logro del Gobierno, omitiendo que la debilidad de la divisa estadunidense responde a factores externos que han apreciado por igual a otras monedas de la región.
El costo social de esta simulación es evidente. El discurso oficial destaca el empleo, pero omite que el 55% de la población activa trabaja en la informalidad.
Asimismo, el 51% de los jóvenes universitarios egresa hacia el sector informal. Frente a una demanda de al menos 1.2 millones de empleos formales anuales, reportar la creación de 64 mil plazas en el último trimestre refleja una brecha preocupante para las nuevas generaciones.
El desempeño de los megaproyectos difiere de las proyecciones iniciales. El Tren Maya ha transportado a 2.5 millones de personas, lejos de la meta anual de 12 millones. El AIFA registra 3.6 millones de pasajeros frente a un objetivo de 8 millones. Por su parte, Mexicana de Aviación opera al 49% de su capacidad, requiriendo inyecciones de recursos públicos.
En el sector salud, la afirmación de que el abasto de medicamentos oncológicos está resuelto ha sido cuestionada por organizaciones como Nariz Roja, que señalan fallas persistentes en el suministro.
En seguridad, persisten dudas sobre el registro de desaparecidos y la clasificación de homicidios en las estadísticas oficiales. En materia exterior, la relación con EU registra tensiones por ajustes en los acuerdos de cooperación en seguridad. Al mismo tiempo, en el ámbito político interno se observan diferencias entre las facciones del partido oficialista por candidaturas y posicionamientos clave.
¿Hasta cuándo aguantaremos? Es momento de convertir la indignación en coraje reflexivo. México no puede seguir siendo rehén de sátrapas que se llenan los bolsillos frente a nosotros mientras pisotean nuestra inteligencia.
El país requiere una ciudadanía atenta y exigente frente a las decisiones de sus gobernantes. Informarse y evaluar la gestión pública con objetividad es una necesidad urgente. Despertar ya no es una opción política, es un deber de supervivencia ciudadana.
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