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De mal en peor

Por Guadalupe Loaeza

Hace 1 mes

Cuando leí los datos de la prueba PISA 2025, que arrojaban un retroceso en competencias básicas de matemáticas y comprensión de lectura, exclamé con absoluta preocupación y nostalgia: “¿Dónde está José Vasconcelos? El mismo que fue el primer secretario de Educación de México, entre 1921 y 1924, y que tuvo a su cargo una de las más importantes campañas de alfabetización, así como la edición de una importante colección de clásicos que incluía La Ilíada, La Divina Comedia y Fausto, entre muchos otros.

El viernes pasado comimos con un joven maestro, quien llevó a sus alumnos de tercero de secundaria un libro con las caricaturas políticas de Abel Quezada.

Cuando les mostró aquella que aparece toda pintada de negro, no faltó el alumno que preguntara por qué el caricaturista no había dibujado ni escrito nada. “Por la matanza del 2 de octubre”. “¿Qué matanza?”. El profesor se quedó pasmado y contestó: “La matanza de Tlatelolco”. “¿De veras hubo una matanza?”.

Era evidente que ninguno de los alumnos tenía la más remota idea de esa fecha tan importante de nuestra historia contemporánea. Enseguida les enseñó otra caricatura que mostraba un mapa con la mitad del territorio de México inexistente. “¿Por qué, maestro?”. “Porque con Santa Anna perdimos la mitad del país”. “¿Apoco?”.

El joven profesor ya no sabía cómo continuar con la clase de Historia de México. Optó por cambiar el tema de conversación y preguntarles si ya habían visto la última serie de narcos. Todos levantaron la mano y no faltó uno que exclamara: “Esa sí, es la neta”.

No hay duda, la OCDE publicó los resultados de PISA 2025 con datos de más de 760 mil estudiantes de 91 países. El panorama general es de caída histórica en lectura y matemáticas a nivel mundial.

De México participaron 7 mil 843 estudiantes de 297 escuelas. En matemáticas obtuvieron 388 puntos (7 abajo respecto a 2022), lo que significa un derrumbe histórico.

En lectura, fueron 408 puntos (también 7 menos). Curiosamente en ciencias la estadística muestra que el desempeño subió 4 puntos. En el país, sólo 30% de los estudiantes de 15 años, tiene competencias básicas en matemáticas, su mayor rezago.

En otros países como España, también los jóvenes muestran debilidades: un tercio de los estudiantes no alcanza el nivel 2, ni en matemáticas ni en lectura.

Por primera vez PISA incluyó preguntas específicas sobre el uso de chatbots (ChatGPT, Gemini, etc.) en tareas escolares. El patrón que encontraron fue que los estudiantes que usan la IA con frecuencia para redactar textos o hacer investigaciones obtienen en promedio peores resultados en ciencias que quienes la usan poco o nada, una diferencia equivalente a casi un año de escolaridad. Concretamente, los estudiantes que dijeron no usar IA para redactar textos en tareas tuvieron mejores resultados que quienes sí la usaron. Es decir, el problema no es la herramienta en sí, sino si la escuela les enseñó a usarla con criterio.

Volvamos a Vasconcelos. ¿Qué hubiera pensado de esta tecnología? Se hubiera ido de espaldas, y todo lo hubiera encontrado ininteligible. No hay que olvidar que el exsecretario de Educación repartió millones de ejemplares de libros, cuyas tapas eran de un verde musgo, de El Quijote, las obras de Platón, entre otros, entre campesinos y obreros que apenas sabían leer, convencido de que el libro era un instrumento de redención espiritual, no sólo una herramienta escolar.

Una estadística como la que presentó PISA la hubiera interpretado como el fracaso de una misión civilizatoria que él consideraba casi mística. Para él, la lectura debía de formar el espíritu. Él creía casi con fervor religioso que la lectura salvaría al país.

Desde que era muy niño, Vasconcelos supo que tendría una vida excepcional. Gran parte de esta seguridad se la dio una vanidad que lo acompañó desde sus primeros años, una vanidad que era fruto de una gran inteligencia y que le sirvió para intentar explicarse su circunstancia.

Dice en su espléndida autobiografía Ulises Criollo: “Oscuridad, desamparo, terrible pavor y comprensión vanidosa, tal es el resumen emocional de mi infancia”.

A los jóvenes estudiantes de mi amigo, el maestro de Historia de tercero de secundaria, debería recomendarles leer Ulises Criollo, de José Vasconcelos, aunque fuera con ayuda de una aplicación de IA. Entenderían y amarían más a su país.

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