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Grupo Zócalo
Publicado el martes, 20 de octubre del 2026 a las 01:19
Ciudad de México.- Cada año, millones de familias en México arman un altar para recordar a sus seres queridos fallecidos y ponen en él alimentos, bebidas y objetos que forman parte de su memoria. Los elementos cambian según la región y la familia, pero hay algunos que se repiten: agua, sal, veladoras, copal y flores.
El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) señala que la ofrenda es una mezcla de tradiciones indígenas y europeas que se integraron con el paso del tiempo. La UNESCO reconoció en 2003 las fiestas indígenas dedicadas a los muertos y en 2008 las inscribió en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
El agua es la fuente de vida. Se ofrece a las ánimas para calmar su sed después del largo recorrido y fortalecerlas para el regreso. La sal simboliza la purificación y, según la tradición, evita que el cuerpo se corrompa durante el viaje de ida y vuelta.
Las veladoras representan la luz, la fe y la esperanza, y sirven de guía para que los difuntos encuentren el camino a casa. Antes se usaban rajas de ocote; hoy se emplean velas, veladoras y cirios. En varias comunidades indígenas, cada una representa a un difunto, así que su número depende de las almas que la familia quiera recibir.
El copal es una resina que los pueblos indígenas ofrecían a sus dioses. El incienso, en cambio, llegó con los españoles y se usaba para limpiar los lugares de los “malos espíritus”. Hoy ambos se queman para aromatizar y purificar el espacio.
Entre las flores destaca el cempasúchil, cuyo nombre viene del náhuatl cempohualxóchitl, “flor de veinte pétalos”. Se asocia con el sol y sus pétalos se riegan en un camino de la puerta al altar para guiar a las almas con su color y su aroma. También se usan otras flores, como la nube y el alhelí.
La ofrenda suele incluir además el retrato de la persona recordada, pan de muerto, calaveritas de azúcar, papel picado(que representa el viento) y la comida y bebida favoritas del difunto. En las ofrendas para niños se colocan juguetes y dulces. Los altares pueden tener dos, tres o siete niveles, aunque los más sencillos solo llevan una fotografía, flores, velas y algo de comida.
El valor de una ofrenda no depende del dinero invertido: una foto, un vaso con agua, unas flores y el platillo favorito de quien se recuerda tienen el mismo sentido.
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