En su “Nota Oportuna”, sobre el crecimiento que experimentó la economía mexicana de 3.2 por ciento a tasa anual, el Área de Estudios Económicos del banco añadió que el resultado también es atribuible a una recuperación de la inversión pública y privada.
“ La recuperación de la inversión pública, a medida que el gasto en este rubro se ha normalizado, ha impulsado la construcción de obras de ingeniería civil, al tiempo que la inversión privada muestra señales de mejoría”.
“ Esta inversión ha apoyado a la construcción, y un consumo que, si bien se ha desacelerado en el margen, mantiene niveles superiores a los del año pasado ante cierta recuperación del empleo formal y los elevados incrementos salariales”, dijo el banco.
Ante el mejor desempeño de la actividad económica al cierre del tercer trimestre, Banamex refirió que mantiene su estimado de crecimiento del PIB para todo 2026 en 2 por ciento y en 1.8 por ciento para 2027, mayores que los observados en 2024 y 2025.
Sin embargo, reiteró que este crecimiento es notablemente menor al observado en Estados Unidos y otras regiones del mundo.
“ No obstante, el crecimiento permanecería menor al de Estados Unidos, Latinoamérica, y el mundo en su conjunto; en otras palabras, un ritmo menor que el requerido para elevar significativamente el desarrollo económico del país”.
“ Además, el desempeño se mantiene heterogéneo, con debilidad en algunos sectores, fuentes del crecimiento y regiones, lo que consideramos es un factor que hace cuestionar un crecimiento más sólido y revela la persistencia de riesgos a la baja”, refirieron los analistas del banco.
Persisten factores de riesgo
A nivel sectorial, Banamex alertó que gran parte de las manufacturas y algunos servicios como el caso del turismo aún muestran debilidad, mientras que la minería se ha desacelerado significativamente en los últimos meses.
Indicó que por fuentes de crecimiento, el consumo privado ha perdido impulso y, en particular, persiste atonía en el gasto en bienes producidos en México, mientras que la recuperación de la inversión privada aún no se consolida.
Dentro de los riesgos al alza se encuentran un impulso mayor al previsto de la demanda externa, y una recuperación más rápida de la inversión privada en México.
Mientras que entre los riesgos a la baja destacan: una posible desaceleración en EU, un estancamiento del consumo, un nuevo deterioro de la actividad petrolera.
“ Así como efectos adversos de la incertidumbre ocasionada por la revisión del T-MEC y factores internos sobre las decisiones de inversión y empleo de las empresas mayores que los previstos”, concluyó el banco.






















