Quizá la ironía máxima de nuestra época sea que cuando vivimos más conectados que nunca, también estamos más solos que nunca.
Primero, celulares, planes de datos baratos y redes sociales nos llevan a estar más conectados que nunca.
Imagina, según datos de 2025 de la International Telecommunication Union y Data Reportal/Kepios, 82% de los habitantes del planeta mayores de 10 años tenía un celular; 93% de la población vive bajo cobertura 4G, ah, y Gallup reporta que 81% de la humanidad usa redes sociales.
Increíble, porque recuerda que fue apenas hace casi 20 años que Steve Jobs lanzó el primer smartphone, el iPhone original.
Tan cerca y tan lejos.
Porque hoy también el mundo padece una epidemia de soledad. Te lo pruebo con cuatro tristes datos:
* Según Gallup de 2023 en 142 países, casi 1 de cada 4 personas (24%) se sentía sola.
* Y los jóvenes (19-29 años) están peor: 27% reportó a Gallup sentirse solo vs 17% de los mayores de 65 años.
* La OMS estimó en 2025 que 17% de la población global se siente sola. De nuevo, peor los chavos: 20 por ciento.
* El Global Flourishing Study/World Happiness Report de 2025 señala que, sniff sniff, 17% de los jóvenes dice no tener siquiera una persona cercana.
Ni siquiera una.
Lo que seguramente tienen son muchas “conexiones virtuales”.
Ya sé que la soledad es un tema multifactorial. Ya sé que correlación no implica causalidad. Aun así, insisto: estamos más conectados que nunca y también más solos que nunca.
Y la soledad mata.
¿No me crees? Revisa estos datos del estudio de 2023 del Advisory del Surgeon General de Estados Unidos (EU):
* La falta de conexión social puede representar para la mortalidad un riesgo comparable al de fumar hasta 15 cigarrillos diarios y más que la obesidad o inactividad física.
* Malas relaciones sociales se asocian con 29% mayor riesgo de enfermedad cardíaca y 32% mayor riesgo de un derrame.
* Soledad crónica y aislamiento pueden elevar 50% el riesgo de desarrollar demencia en adultos mayores.
El increíble estudio sobre la felicidad de Harvard, que siguió por 75 años la vida de 724 personas, también demostró la importancia de las conexiones humanas para la salud física y emocional.
“El mensaje es contundente: las buenas relaciones nos mantienen más felices y saludables. Punto”, concluye Robert Waldinger, el director del estudio, en una gran charla de TED que puedes ver en nuestros sitios.
Tres lecciones principales: las conexiones sociales son buenas para cualquiera (la soledad mata), no es sólo la cantidad, sino la calidad de las conexiones, y las buenas relaciones protegen cuerpo y mente.
¿Qué hacer? En corto, romper la prisión digital: limitar el tiempo de pantallas, retomar conexiones humanas y sobre todo en la familia. Dejar la pantalla para aventurarnos de nuevo al mundo real.
Falta hablar del elefante en el cuarto: la Inteligencia Artificial.
Según el Pew Research Center, ya la mitad de los adultos en EU utiliza algún chatbot (en México, seguro anda por el estilo). Y no sólo eso, 20% de los chavos los utilizan como apoyo emocional o consejo.
Muchos ya usan a la IA como terapeuta.
Yo mismo platiqué con Alex (el nombre que se dio a ChatGPT, al que utilizo mucho) sobre su valor terapéutico.
Fascinante conversación, léela completa en nuestros sitios.
Te la resumo: sabe muchísimo (teoría), está siempre disponible, es baratísimo y está entrenado para ser amable. El atractivo es obvio, sobre todo cuando la opción en una crisis emocional es: Alex o nada. Pero hay grandes limitaciones: no te ve, puede batallar para decir ‘necesitas ayuda humana o de esto yo no sé’ y puede errar (alucinaciones, errores de juicio, complacencia o el peor, refuerzo dañino).
¿Ayuda o daña la IA a nuestra epidemia de soledad?
Es temprano para saberlo.
Pero dudo que más conexiones digitales, por más inteligentes y amables que sean, puedan terminar con el aislamiento social.
Sorry, pero la solución es a la antigüita: menos pantallas, más humanos. Menos sala, más mundo real.
¿Te apuntas?
Posdata:
Murió la democracia,
la mató Morena.
Se infartó por la autocracia;
hoy su alma llora en pena.
En pocas palabras…
“Si quieres llegar rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, vamos juntos”.
Proverbio africano
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