Arte

Publicado el martes, 3 de noviembre del 2026 a las 05:41
Saltillo, Coah.- “Juan se quiere morir y a mí me duele”, así arranca la historia de Mariana, quien lleva años emparejada con Juan a quien conoció siendo “un tipo flaco, con una mochila a la espalda y una ramita en boca” entre el calor de la selva y el salvajismo de la vegetación, en el corazón de un trozo civilizado conocido como La Comunidad, y después como La Ceiba.
Este reducto de lo urbano fue fundado por Ramón, un estudiante de Teología. Carismático y atractivo, consigue crear a voluntad, esta tierra que se erige sobre un secreto que, poco a poco, irá revelándose ante el lector.
Para Susana Corcuera, su novela más reciente, Esos Huesos Bajo la Ceiba, es un análisis sobre la corrupción del poder en la humanidad. Una visión amarga sobre la imposibilidad de la sociedad perfecta.
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Las utopías, como bien lo decía Tomás Moro, son imposibles de llevar a cabo en el mundo porque no consideran que el ser humano es el lobo del hombre, finalmente los impulsos y sus pulsiones nunca permitirían que exista una utopía porque tienen demasiada ambición, competencias, y telarañas en la mente.
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En el caso concreto de La Comunidad, pues es una pantalla de utopía porque es imposible que exista algo medianamente bueno si está supeditado a algo vertical. Porque el que dice todo, por más que sea carismático, encantador y que haga las cosas muy bien, finalmente el poder lo va a acabar corrompiendo, eso me queda clarísimo, no hay manera de que no te corrompa, yo creo que el poder corrompe siempre”, dijo Corcuera en entrevista con Zócalo.
Así, esa comunidad comienza a resquebrajarse bajo el peso de los secretos que, entre rumores y chismes, se esparecen por el pueblo. Una suerte de leyenda sobre el alzamiento mítico de una civilización y su caída… un peso que recae sobre los hombros de Juan, uno de los personajes más enraízados a La Ceiba.
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Cuando hay una ruptura en una comunidad, y sobre todo cuando te enfrentas como Juan, a lo que parecía un futuro al que le apostaste toda tu vida, cuando se rompe un ideal, un sueño al que le apostaste toda tu vida, quien lo haya hecho se perdera en todos los aspectos, y en el caso de Mariana y Juan, pesa en su relación, se cuestionan si van a poder seguir juntos”, detalló la etnohistoriadora.
De esa forma, a partir de Juan y Mariana, dos personajes unidos por el amor pero contrapuestos en sus visiones de la vida, es que Corcuera hace un retrato de las contradicciones de la humanidad.
Entre el pragmatismo y el idealismo, la civilización y la barbarie, lo urbano y lo salvaje es que lleva este relato.
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Mariana no es ingenua, es pragmática y brava, y también creía en el proyecto, era una parte importantísima de él, ella y Juan veían un proyecto de vida, y tener un proyecto de vida. Pero para Juan, aunque adoraba a Mariana, su prioridad era el proyecto, la comunidad, por más doloroso que sea para una relación de pareja. Porque él no es que sea más idealista, sino que apostaba más al proyecto”.
Porque La Ceiba es, también, una reflexión sobre qué impacto hay en cómo se desarrolla un individuo y una sociedad y su relación con la naturaleza. ¿Dónde se tocan, dónde se separan o siempre están unidos?
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El arte, la música y la belleza es algo armónico y eso es lo que debemos de buscar. Recuperar esa capacidad de contemplar lo que hemos perdido, porque ahora parece que el consumismo nos ha quitado la capacidad, prácticamente, de todo, menos de consumir. Debemos volver a la contemplación, a lo natural”.

A LEER:
Esos Huesos Bajo la Ceiba
Susana Corcuera
Suma, 2021
168 páginas
229 pesos
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