Coahuila
Hace 20 minutos
En esta serie de columnas se ha documentado el rápido y extraordinario crecimiento de China como productor y exportador de mercancías en el mundo, sin embargo, existe otra dimensión que exhibe la necesidad de la economía asiática en el funcionamiento de las Cadenas Globales de Valor (CGV).
Desde finales de los años noventa, China se convirtió en un proveedor fundamental de insumos, componentes y materiales estratégicos para muchas industrias. Esto permite esbozar la siguiente paradoja: algunos países buscan proteger sus mercados internos de los precios bajos de los productos chinos, pero las empresas de estos países dependen en gran medida de China para seguir produciendo. ¿Cómo es esto posible?
Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), en 2025 China concentró más del 90% del suministro mundial refinado de materiales como el galio, el grafito, el manganeso y las tierras raras (grupo de 17 elementos químicos esenciales para las tecnologías avanzadas y la transición energética).
Las tierras raras no se caracterizan necesariamente por su escasez, sino por la dificultad de extraerlas y obtenerlas en forma concentrada y pura, debido a que se encuentran dispersas en el subsuelo y mezcladas con otros minerales. Pero, ¿por se han vuelto tan interesantes para la industria tecnológica moderna?
Con el avance de la sociedad tecnológica surgió el desarrollo y la fabricación de productos cada vez más sofisticados —basta con observar el dispositivo con el que el lector repasa este texto—, proceso que se intensificó a partir de los primeros años del siglo XXI. Hoy, muchas industrias tecnológicas dependen de las tierras raras para fabricar componentes esenciales, como imanes de alto rendimiento, pantallas, iluminación LED, equipos de resonancia magnética, láseres y dispositivos de fibra óptica, así como determinados componentes utilizados en baterías y catalizadores.
Es aquí donde nuevamente aparece China para abastecer a las empresas que se localizan alrededor del mundo. De acuerdo con datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), las reservas mundiales de tierras raras superan los 90 millones de toneladas, de las cuales cerca de la mitad se encuentran en China. Le siguen Brasil, con 21 millones de toneladas; India, con 7 millones; Australia, con 6 millones, y Rusia, con 4 millones.
Sin embargo, la distribución de las reservas no necesariamente corresponde con los niveles de producción. China domina la producción mundial de estos minerales, particularmente en su procesamiento y refinación, donde —como se indicó anteriormente—, concentra alrededor del 90% de la actividad global. Esta situación le otorga una ventaja estratégica, pues no solamente dispone de importantes reservas, sino también de la capacidad industrial para transformar recursos naturales en insumos indispensables para las industrias tecnológicas.
Pero, ¿cuál es el problema en el suministro global de estos elementos? Cuando el presidente Donald Trump regresó a la casa blanca en su segundo mandato reactivó la guerra comercial con China, a partir de esto, Beijín respondió con mayores controles en sus exportaciones de tierras raras que dejaron al descubierto cuanto depende la industria manufacturera occidental del suministro chino. Aunque posteriormente se suspendió durante un año la aplicación de estas restricciones, la situación dejó una enseñanza para el sistema global: una industria puede disponer de fábricas, trabajadores y demanda suficiente, pero enfrentar dificultades para producir si no tiene acceso a un componente indispensable.
De ahí que regresemos a la paradoja inicial de este texto. Por un lado, los precios bajos de algunas empresas chinas pueden representar una competencia difícil para los productores de otros países. Pero por otro, China puede ofrecer insumos esenciales para que las empresas de otras economías produzcan y exporten. Así, reducir la dependencia de China podría fortalecer la seguridad de las cadenas productivas, pero también exigir mayores inversiones, nuevos proveedores y, en algunos casos, enfrentar costos de producción más elevados.
Más sobre esta sección Más en Coahuila