Coahuila
Hace 53 minutos
El 10 de noviembre de 2024 se publicó en este mismo espacio una reflexión a partir de las elecciones en Estados Unidos con acentuación en Texas, nuestro vecino en 512 kilómetros de frontera compartida, bajo el título “El Coahuila de allá: Trumpista y Republicano”.
Dos años después, a propósito de los comicios celebrados el martes, si hiciésemos el mismo ejercicio, el resultado es completamente opuesto: el Coahuila de allá es anti Trump y Demócrata.
El trasfondo es la conversión política -temporal- de las mayorías migrantes asentadas del otro lado del río Grande, compuestas en parte por coahuilenses en tránsito, o binacionales de segunda generación con influencia en Cinco Manantiales y la Región Carbonífera, su origen.
El New York Times identificó en 2024 ese patrón de conducta, al asegurar que “en ningún lugar de Estados Unidos los condados históricamente demócratas han cambiado tanto y tan rápido, como en las comunidades de Texas a lo largo del río Bravo, donde los residentes hispanos constituyen una abrumadora mayoría”. Lo más importante, su leitmotiv: “los votantes destacaron la economía y la migración como sus razones para votar por Trump”.
Otra incongruencia: entonces la Región Norte de Coahuila acababa de virar hacia Morena-PT con la victoria en los ayuntamientos de Piedras Negras, Nava, Allende y Zaragoza en la elección de junio 2024, y revalidó para UDC la Alcaldía de Ciudad Acuña (sin los guindas en la reelección).
Ello significaba que se habían alzado con la victoria híbridos de ‘izquierda’, si es que algo representa todavía esa definición en el espectro ideológico, pues ni Morena ni los aliados que componen lo que se denomina 4T lo son en realidad.
La ironía era que los mismos vecinos, con cinco meses de diferencia entre votaciones, bajo esa misma clasificación habían optado por la derecha extrema en Texas (estado históricamente republicano y confesional), cruzando el puente internacional.
En noviembre de 2024 Trump saltó de un 41% de intención de voto durante 2020 en la franja fronteriza de Texas con Coahuila, a un 55 por ciento. No sólo ello, avanzó en los 30 condados en los que la población latina supera 70% del total (en algunos como Starr, Webb, Maverick, Zapata, Zavala e Hidalgo, son más del 90%).
De los 26 condados que colindan con México, en el 75% ganó el republicano (en 2020 había ganado sólo en el 50%). En el segmento poblacional de los 18 a 29 años fue donde más aumentó preferencia electoral (la proclividad de la Generación Z al autoritarismo y populismo es mundial y se confirma conforme pasa el tiempo y participan políticamente), y entre los varones latinos llegó al 55 por ciento.
Donde más avanzó Trump fue en el condado de Maverick (hasta 29 puntos porcentuales) seguido de Webb (25). Maverick, cuya ciudad más poblada es Eagle Pass, frontera con Piedras Negras, tiene 95% de población latina (y mayoritariamente coahuilense). En la colindancia con Ciudad Acuña, por su parte, el condado Val Verde (80% de población latina), creció 17% su preferencia en cuatro años, y en Uvalde (71% de latinos), con influencia en la Región Norte del estado de igual forma, subió 13%.
Hoy, sin embargo, pasó lo contrario: salvo en los condados rurales de poca votación: Kinney (1250 votos totales) y Terrell (350 votos), el resto: Brewster, Val Verde, Maverick, Dimmit y Webb, fueron arrasados por la candidata demócrata a Gobernadora de Texas, Gina Hinojosa, de origen mexicano.
Por su influencia entre coahuilenses, el Distrito 20, San Antonio urbano, fue ganado por los demócratas con el 77.6% de los votos; en el Distrito 23, el cual comprende 26 condados, la mayoría limítrofes con Coahuila y su área de influencia, la victoria fue para la demócrata Katy Padilla Stout, con el 52% de los votos. De ellos, 65% en Maverick y 49.8% en Val Verde.
En el Distrito 28, el cual comprende resto de Maverick, además de Webb, Zapata, Starr, Hidalgo, y siete condados más, fue ganado por el demócrata Henry Cuellar, con el 65.8% de los votos, y el Distrito 35, las afueras del sur de San Antonio y tres condados rurales más, fue ganado por los demócratas con el 55.4 por ciento.
Al respecto caben dos explicaciones locales y pragmáticas. La primera, muy simple: la gasolina. El encarecimiento del precio del galón en el último ciclo bienal, merced a la geopolítica y las guerras emprendidas -precisamente- por Estados Unidos.
Y la segunda, igual de sencilla: la regla no escrita de los 12 años para Greg Abbott, el republicano Gobernador de Texas desde 2014. El poder se desgasta y se deslegitima en ese tiempo. Un fenómeno que ha sucedido históricamente, en diferentes países del orbe, independientemente de la ideología.
Cortita y al pie
Alejados geográficamente del centro del país y políticamente del centralismo reinstaurado en 2018, aunque con diferencias con los vecinos de la República del Río Grande (Nuevo León y Tamaulipas), el Gobierno del Estado 2023-2029 puso en la agenda pública la relación con Texas, histórica, aunque por décadas enlatada.
Más allá de la política común, la conmemoración del bicentenario de la fundación del Estado “Coahuila y Tejas”, en mayo de 2024, y la recepción a la comitiva de autoridades coahuilenses en la casa del Gobernador republicano, Greg Abbott, en agosto del mismo año, previa firma de un acuerdo de cooperación “para fortalecer las relaciones culturales, económicas, turísticas, de seguridad y migración”, la reciprocidad a dos años de distancia ha sido estable y diplomática, pero no ha propiciado avances sustantivos para el estado en ninguna de las áreas mencionadas.
El protocolo, el mensaje, las relaciones públicas, la representación y ‘las Marías Bárbaras’ ayudan a la gobernabilidad, sin embargo los resultados concretos (o la ausencia de estos, según se vea) mandan.
La última y nos vamos
Por lo demás, en la coyuntura actual, la influencia de una Gobernadora cruzando el Bravo puede propiciar, de entrada, con su estilo personal, un escenario de conversión -así sea temporal- y un freno ideológico a la cultura western allá, misma que tierra adentro se viene impulsando desde 2023 en Coahuila.
El Coahuila de allá se manifestó. El de acá, estrella solitaria, espuela y Rodeo como huellas de identidad, apunta para tornarse más republicano que el nuevo Texas demócrata gobernado por una mujer (algo inédito hasta el momento en nuestra entidad, por ejemplo).
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