Hay una hora, pasada la medianoche, en que la pantalla de un adolescente deja de ser simplemente ventana y se vuelve marea: el siguiente video llega antes de que el anterior termine, y no hay orilla.
California legisló contra ese mar interminable de datos con la AB 1709, firmada por el gobernador Gavin Newsom en septiembre de este año y vigente a partir del 1 de enero de 2027. La ley prohíbe ofrecer a menores de 16 años lo que llaman las “características sicológicamente explotadoras” –recomendaciones personalizadas, reproducción automática, desplazamiento infinito–, ordena eliminar las cuentas infantiles que las mantengan y fija multas de hasta 50 mil dólares por menor. No prohíbe las redes, prohíbe el anzuelo. Pero como el negocio está hecho de anzuelos, para muchos niños equivale a quedarse sin cuentas.
Por eso Google, Meta y TikTok demandaron al fiscal Rob Bonta este 4 y 5 de noviembre. Su alegato: ordenar contenido es una decisión editorial protegida por la Primera Enmienda, como la de la librería que arma su escaparate; la Sección 230 impide al estado regularla, y la ley sustituye el juicio de los padres por el del Gobierno.
Organizaciones de derechos civiles y digitales como la ACLU (Unión Estadunidense por las Libertades Civiles) y la EFF (Electronic Frontier Foundation) añaden que verificar edades es poner en riesgo la privacidad y derechos de los menores, además del aislamiento que puede generar en jóvenes con vulnerabilidades.
Quizá la virtud de California no sea tener la respuesta, sino cambiar la pregunta que nos hemos hecho hasta ahora: ya no si los jóvenes deben estar en las redes, sino si las redes deben diseñarse para gancharlos y no soltarlos. Prohibir sin educar es cerrar la puerta y dejar abiertas las ventanas; dejar a las familias solas frente a los mejores informáticos del planeta es abandonar a los menores con buenos modales.
Quizá la reflexión hoy sea que proteger la infancia no es apagar el río, es más bien enseñarle a reconocer la orilla.
El borrador de este texto fue generado con apoyo de la IA.
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