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Por
Leticia Espinoza
Publicado el sábado, 26 de marzo del 2011 a las 15:00
Saltillo, Coah.- ¡Papá, mamá, soy gay! Es una confesión que hacen algunos hombres y mujeres cada vez a más temprana edad, pues si antes aceptaban su orientación sexual entre los 25 y 30 años, hoy es común entre los 15 y los 18, una situación que a menudo representa una crisis para los padres al conocer la orientación sexual de sus hijos.
Rinna Riesenfeld Robinson, escritora del libro “¡Papá, mamá, soy gay!”, texto que se ha convertido desde hace una década en la guía que emplean familias que tienen hijas e hijos homosexuales, menciona que los jóvenes cada vez temen menos el rechazo de su padres por tener una preferencia sexual diferente.
“…Cada vez en menores edades se toma la decisión de salir del clóset; antes lo hacían más grandes, porque si iban a tener un rechazo de la familia pues necesitaban tener una economía, a dónde ir; es decir, un plan B”, dice la terapeuta sexual y psicoterapeuta.
Su libro, que nace de infinidad de experiencias en terapia de padres con hijos homosexuales y de la que se deriva la comunidad Familias por la Diversidad Sexual en Latinoamérica, explica que la homosexualidad no se elige, sino que se descubre.
“Yo nunca he conocido alguien que diga: ‘Hoy no tengo nada que hacer, hoy voy a ser gay’, sino que veo gente preocupada, asustada; es algo como ser diestro o ser zurdo, se descubre”, sostiene la escritora invitada al Cuarto Foro de Diversidad Sexual, Familiar y Religioso, organizado por el grupo San Aelredo.
Riesenfeld Robinson indica que el paso uno de su guía para padres que buscan aceptar la preferencia de sus hijos es “No hay que correr, hay que digerir la noticia; pasan muchos sentimientos por los papás y mamás, sienten mucho miedo, angustia. Además tienen que saber que no hay que adivinar el futuro de sus hijos y decir qué vida tendrá”, explica.
Al respecto, Noé Ruiz Malacara, coordinador del Grupo San Aelredo, indica que en Coahuila, a partir de la creación del Pacto Civil de Solidaridad, llegan más menores de edad, entre 15 y 16 años, que han salido del clóset y platican la experiencia de vida con sus padres, para ser aceptados y acompañados.
Sostiene que de la comunidad San Aelredo se ha derivado un grupo de padres que apoyan a otros cuando saben que sus hijos son gays.
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