Internacional
Por
Abdel Robles
Publicado el martes, 29 de julio del 2008 a las 18:39
Washington, D.C.- Lo que motivó a Estados Unidos a focalizar toda su investigación en el espacio no fue precisamente la avidez por la exploración.
En octubre de 1957, la ex URSS había logrado poner en órbita el primer satélite hecho por el hombre.
Estados Unidos estaba segundo en la carrera espacial y en su capacidad de lanzar cohetes. Pero visionarios consejeros del presidente Eisenhower fueron más allá.
No era bueno que la investigación quedara bajo el alero militar. .
Así nació la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA).
Aunque el cosmonauta ruso Yuri Gagarin fue el primer hombre en el espacio, la NASA no desaceleró el tranco para igualar y superar la hazaña.
El 5 de mayo de 1961, Alan B. Shepard fue el primer estadounidense en el espacio.
Tres semanas después, John F. Kennedy anunció que iban a la Luna.
En febrero de 1962, la nave Friendship 7 llevó a John Glenn al espacio. Nacía una nueva profesión para admirar.
Cinco misiones más, y el programa le dio paso a su sucesor: Gemini. Sus diez vuelos tripulados le dieron a la NASA la experiencia suficiente para dar el siguiente paso: los Apolo.
Y con ellos llegó la primera gran derrota, en 1967.
A las 23:30 horas, la tripulación del Apolo 1 estaba dentro de la nave en la plataforma de lanzamiento. Estaban en medio de pruebas de rutina. Desde el centro de control sólo se percibían problemas en la comunicación. Minutos después apareció un repentino fuego a la derecha de la nave. Todo explotó. Los tres astronautas murieron.
Aun así, el programa siguió. Hasta que el 20 de julio de 1969 el pequeño paso del comandante del Apolo 11, Neil Armstrong, llenó de éxtasis a miles de estadounidenses.
Con el paso del tiempo, ya no existía esa histeria colectiva. Se hizo común ver astronautas revoloteando en el espacio.
Sólo la llegada de los transbordadores volvió a activar el entusiasmo, pero nuevamente llegó la conmoción en enero del 86.
Prensa y familiares estaban expectantes por una misión más del transbordador Challenger. Sólo 73 segundos después del despegue, uno de los propulsores falló y la nave explotó con los siete astronautas adentro.
Dos años y medio después, los transbordadores retomaron su agenda. Con ello, han sido parte fundamental en la cadena de construcción de la Estación Espacial Internacional.
Pero en enero de 2003, el transbordador Columbia volvía después de 17 días de misión. En el despegue, una espuma del tanque de combustible externo golpeó a la nave. No se le dio la importancia suficiente. En el reingreso a la atmósfera, la nave explotó con siete astronautas a bordo.
La NASA ha llevado a más de 200 astronautas al espacio. Mucho más están a la espera.
La apuesta está concentrada ahora en su programa Constellation. Pretende volver a llevar al hombre a la Luna en 2020, tal como lo anunciara el Presidente George W. Bush. Si logran establecer una base lunar, el próximo destino será Marte, hacia 2030.
Sólo un par de décadas más para que todo el mundo vuelva a quedar hipnotizado con el siguiente gran paso.
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