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Agencias
Publicado el sábado, 29 de octubre del 2011 a las 00:20
México.- No es raro ver como a una mujer que vive libremente su sexualidad y tiene muchas parejas se la califica de ninfómana. ¡Como si eso fuera un insulto! De hecho, este término describe un trastorno psicológico cuya definición todavía es imprecisa y que puede vivirse como un gran sufrimiento.
¿Qué es?
El término viene de “ninfa” (divinidad femenina de la mitología y/o labios menores de la vulva) y de “manía” (mania en latín significa locura). Según el diccionario de la Real Academia Española, la ninfomanía es el “deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula”. Es un trastorno bastante raro.
Noción vaga
Dado que los criterios de normalidad en materia de sexualidad siguen regidos por convenciones sociales y porque las necesidades difieren según los individuos, es muy delicado determinar qué exactamente es la ninfomanía. Los remedios
> Una psicoterapia: acudir a un profesional para determinar el origen del comportamiento puede ayudar a desprenderse de la adicción sexual y a desculpabilizarse.
> Grupos de apoyo: del mismo modo que los alcohólicos, los bulímicos y los toxicómanos tienen su asociación de ayuda, las personas que sufren hipersexualidad también tienen la suya. > También puede prescribirse un tratamiento médico con el fin de regular el humor del paciente si está en estado depresivo.
¿Lo sabías?
• El masculino de ninfomanía es satiriasis, que viene del término sátiro, un semidiós de la mitología griega.
• En el siglo XIX, le barón Richard Von Kraftt Ebing, psiquiatra austro-húngaro, no dudaba en hablar de la ninfomanía como una enfermedad grave, e incluso fatal.
• En la época, las mujeres que sufrían de apetito sexual, juzgado como demasiado feroz por las normas de la sociedad, podían ser internadas, sexualmente mutiladas y desterradas por la comunidad.
Según los psicólogos y los psiquiatras, se trata de un sufrimiento vinculado a un deseo sexual desenfrenado e insatisfecho, a pesar de la multiplicación de las relaciones, o un consumo compulsivo de soportes pornográficos. ¡No hay que confundirlo con un apetito desarrollado por los placeres carnales!
Esta búsqueda insatisfecha es como una dependencia, y necesita tratamiento. Por otra parte, ahora se habla de adicción sexual o hipersexualidad, y no de ninfomanía.

Bajo la batuta de un terapeuta, se propone un programa en 12 etapas para liberarse, así como conversaciones con otros participantes. Todo es gratuito y siempre con el respeto de sacrosanta regla del anonimato.
A saber: se propone un cuestionario para determinar el grado de adicción.

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