Espectáculos

Publicado el sábado, 11 de febrero del 2012 a las 18:00
México, DF.- Si hubo un País de las Maravillas para el surrealismo, ése fue México. Y “Alicias”, hubo muchas: Remedios Varo, Leonora Carrington, Katy Horna, Alice Rahon o Bridget Bate Tichenor, así como las mexicanas Frida Kahlo, María Izquierdo o Lola Álvarez Bravo.
Pero Estados Unidos, sobre todo Nueva York y California, devendría también en un polo que detonó la plástica de las mujeres del movimiento, entre ellas Jacqueline Lamba, Louise Bourgeois, Gertrude Abercrombie, Lee Miller, Kay Sage, Sylvia Fein o Dorothea Tanning; Tanning, la última de todas, fallecida el 31 de enero a los 101 años.
“In Wonderland”, muestra que ahora se exhibe en el LACMA de Los ¡ngeles, pero que en septiembre vendrá al Museo de Arte Moderno del DF tras hacer una escala en el Museé National des Beaux-Arts de Quebec, da cuenta del que quehacer plásticas de esas múltiples “Alicias”.
“Esta exposición surgió de la idea de tratar un tema que nunca antes se había abordado”, advierte su curadora, Teresa Arcq.
“Qué sucede con las mujeres del surrealismo una vez que se separan del círculo de André Breton en París a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial y que se exilian principalmente en México y los Estados Unidos. Cómo se dio el exilio y el contacto con otras tierras, con otras artistas mujeres de estos dos países. Cómo influyó todo aquello en sus nuevas creaciones”.
Las preguntas las responde “In Wonderland”, título que hace alusión a la Alicia de Carrol y a la idea que los surrealistas tenían de México como el paraíso perdido.
Reúne la muestra un total de 47 artistas y alrededor de 150 piezas, una selección que busca ponderar el aporte de las mujeres al surrealismo, casi siempre ensombrecidas por los hombres.
Se les consideraba como musas, pero ahora el protagonismo se vuelca hacia ellas, señala Arcq, cocuradora junto a Ilene Fort.
La muestra despliega el trabajo de creadores bien identificadas por los mexicanos, como Varo, Carrington, Kahlo, Rahon, pero incluso nombres como Bridget Bate Tichenor, que aunque vivió y murió en México representa un descubrimiento.
“Tenemos también fotógrafas, como Katy Horna, Lola Álvarez Bravo y Rosa Rolanda, que es nacida en los Estados Unidos pero de padres méxico-americanos; estuvo casada con Covarrubias, con quien fue a París en 1926”, recuerda Arcq.
También adquiere relevancia Dorothea Tanning, la última mujer que quedaba viva del movimiento original. “Fue una extraordinaria pintora y escultora. Creaba esculturas suaves, extraordinarias”.
La curaduría de la muestra obedece a temas, entre ellos la práctica del retrato o autorretrato, que casi no fue tratado por los surrealistas hombres pero sí por las mujeres.
“En las mujeres fue un tema recurrente; retratos dobles, metafísicos, a manera de naturalezas muertas, o incluso retratos ausentes, como una extraordinaria pintura de Kay Sage que se llama No tengo sombra y donde retrata a su ausencia”, explica.
Los temas esotéricos, mágicos, ocultos, también están presentes, así como las representaciones del cuerpo femenino no sólo como goce, sino como depositario del sufrimiento y la enfermedad.
La muestra, añade Arcq, “presenta las constantes de estas mujeres, su imaginario como artistas”.
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