Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el sábado, 6 de diciembre del 2008 a las 09:21
Saltillo, Coah.- Su fe no ha disminuido aun cuando se encuentra viviendo la que considera como la peor temporada de su vida. En víspera de los festejos a la Virgen de Guadalupe, Juan Ignacio se encomienda a ella para sobrellevar los pesares de esta temporada, en la que se encuentra alejado de lo que más quiere, su familia.
Y es que en años anteriores, sus padres y sus hermanos tenían la costumbre de participar en las peregrinaciones, asistir a los rosarios y rendirle homenaje a la Virgen, quien los ha cuidado y en quien se han encomendado durante toda su vida, en su estancia en Parras de la Fuente.
Es por eso que decidió ocupar su tiempo en el templo católico del centro, al menos para tratar de corregir sus errores, ser perdonado y empatar con sus oraciones, pues no podrá asistir a los ritos tradicionales del 12 de diciembre.
Es ahora cuando ha doblado las manos, calla y agacha la cabeza, pero hace tres meses no titubeó en ingresar a una casa habitación para sustraer algunos artículos electrodomésticos, sin imaginar que días después sería delatado por sus propios vecinos e ingresado al Centro Estatal de Readaptación Social para varones.
Con la voz baja y evitando las miradas, justifica los hechos diciendo que su situación económica no es favorable, y más cuando acababa de tomar la decisión de vivir en unión libre con su mujer, “todo está muy caro y no hay mucho trabajo. Ya ni los que estudian algo tienen trabajo, porque un camarada terminó en una (escuela) técnica y no lo contratan en ningún lado”.
Juan Ignacio Hernández Gutiérrez empezó a trabajar desde la adolescencia, después de abandonar la primaria, pero nunca encontró algo que le remunerara “como se merece”. “Trabajaba en la obra, de repente con alguna constructora o a veces en trabajos por mi parte. Ahí, en lo que se le ofreciera a alguien”.
Probablemente se sintió desmotivado hace algunos años para estudiar, pero al ver pasar el tiempo cree haber tomado la decisión correcta. “Si no tienes trabajo ni con mucho estudio, entonces ¿para qué te sirve perder el tiempo en la escuela?, mejor hay que ponerse a jalar en lo que sea para que al menos tengas para echarle algo a la panza”.
Es por eso que se ha negado a ingresar a los cursos de primaria del centro para concentrarse en el área de limpieza general y, de vez en cuando, arrimarse a los talleres de carpintería, al ser testigo del éxito que se tiene con la venta de cuadros o muebles.
“Yo veo que les va muy bien porque los que se la pasan en el taller no paran de hacer cuadros o mesas o peinadores, entonces quiere decir que si hay dinero para comprar”, explica entusiasmado con el dinero que podría significar el pago de una posible fianza.
“Todavía no me sentencian, pero voy a buscar una fianza para irme rápido de aquí y buscar un trabajo honrado. Estar en la cárcel sí está canijo, por eso ya me voy a portar bien”.
En breve
» Juan Ignacio es devoto de la Virgen de Guadalupe.
» Es originario de Parras.
» Acusado por robo.
» Dedica la mitad del día en la iglesia del penal.
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