Seguridad
Publicado el lunes, 8 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo, Coah.- La distracción de una joven, quien protagonizó un aparatoso accidente en el primer cuadro de la ciudad, dejó un saldo de cinco personas lesionadas y cuantiosos daños materiales.
Elisa Lozano Montiel, de 21 años, es quien se encontraba sobria, según el díctame practicado momentos después del accidente por el médico legista de la procuraduría.
Pues fue cerca de las 2:00 horas, cuando Elisa manejaba a exceso de velocidad hacia el sur de General Cepeda, a bordo de una Escape, 2008 con láminas de circulación FCM4898.
Sin embargo, al llegar al cruce con Presidente Cárdenas, no se percató que el semáforo se encontraba en rojo, así que siguió su camino a su domicilio e Arteaga 2307 en la zona centro.
Lo anterior provocó que interrumpiera el camino de una familia que regresaba de una boda, pues Armando Lara Viera, de 21 años, que manejaba una Voyager 89, con placas FAZ3421, no pudo evitar impactarla.
Esto provocó que la lujosa camioneta terminara con las llantas hacia arriba y sobre la banqueta, donde dañó una cortina metálica y derribó un pedazo de la pared.
Mientras que Martha Joaquina Cárdenas Castañeda, de 41 años, y que vive en la calle Diecinueve de la colonia Mirasierra, entró en una crisis nerviosa y se acostó sobre una de las banquetas.
Paramédicos de Cruz Roja, a bordo de dos unidades, llegaron al sitio y atendieron a Jorge Leonel Pérez Ortiz, de 18 años, que vive en la colonia Pueblo Insurgente y que acompañaba a su novia Martha Estefanía Leija Contreras, de 14 años, que también fue trasladada a un nosocomio.
En la misma ambulancia que Martha Joaquina, fueron llevados a la Clínica Dos del Seguro Social, Imelda Elizabeth Moyeda Lara, de 18 años, y Martha Joaquina, además de Jesús Adrián Cárdenas, de 4 años.
Los héroes anónimos también revisaron a Lozano Montiel, pero debido a que se activaron todos los sistemas de seguridad de la camioneta, y gracias a que portaba el cinturón de seguridad, resultó ilesa.
Mientras las ambulancias de la benemérita institución comenzaron su camino, al lugar llegó el padre de la joven, el que de manera altanera pidió a los uniformados que llevaran a su hija a una clínica particular para que le realizaran el dictamen médico.
El comandante Martín Torres le dijo que las cosas se harían conforme a la ley y ambos conductores fueron llevados a la delegación de la Policía Municipal, donde los dos salieron sin una gota de alcohol en su cuerpo, ni algún tipo de droga.
Así que tras reconocer su responsabilidad, Elisa quedó en las celdas de la Policía Municipal, pero comenzó a sentirse mal y fue llevada a una clínica privada, acompañada de un custodio.
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