Coahuila
Por
Javier Flores
Publicado el lunes, 8 de diciembre del 2008 a las 16:00
Ramos Arizpe, Coah.- Las familias del ejido Las Coloradas claman por agua.
En esta apartada comunidad rural, enclavada en el semidesierto coahuilense, hace tres meses que se atrofió la bomba que hace emerger el vital líquido del pozo y aunque el alcalde Ricardo Aguirre sabe de la problemática, parece no importarle el sufrimiento de los habitantes.
“Nos morimos de sed y parece que no le importa a nadie… mejor nos ayudó una familia que tiene un rancho cercano, que nos prestó una pequeña bomba que por lo menos nos sirve para sobrevivir”, dijo el comisariado ejidal Gustavo Castillo Cázares.
Para llegar a Las Coloradas se necesita recorrer 33 kilómetros por un terreno agreste, camino de terracería que finalmente se comunica con la carretera Saltillo-Monclova, poco antes de entrar al tramo que se le conoce como La Muralla.
“Como cree que podemos estar yendo a Ramos cada rato para recordarle al Alcalde que nos urge el agua, si para llegar necesitamos más de tres horas y no tenemos ni pa’ gasolina…ya fuimos tres veces y no nos recibió”, añadió Castillo Cázares.
Dedicados únicamente a la quema de candelilla para producir cera, los habitantes de esta humilde comunidad rural ya no saben qué hacer… “no tenemos agua para tomar, para nuestras familias, ya van como 10 animales que se nos mueren de sed y el agua la necesitamos para producir la cera de candelilla”, dijo Ciro López.
Desesperados, los habitantes del lugar narraron que en la primera reunión que tuvieron con el Alcalde para informarle la situación, éste se comprometió a apoyar en la compostura de la bomba, “el problema es que ya no tiene reparación por los 15 años que sirvió a Las Coloradas y necesitamos una nueva, que cuesta 132 mil pesos”.
A partir de ahí, han sido en vano las visitas a la presidencia municipal, donde se les informó que sólo se les puede apoyar con 20 mil pesos.
“Hasta nos prometieron una potabilizadora, para qué la queremos, lo que queremos es agua, además siempre la hemos tomado como sale del pozo, lo que queremos es agua”, dijo la señora María Luisa Rodríguez, quien ha vivido toda su vida en este poblado, y del cual dijo que en lugar de progresar, agoniza año con año.
Ha sido tal la desesperación de los pobladores, que lograron juntar 27 mil pesos, – mil por familia-, para aprovechar los 20 mil que les ofrece el Ayuntamiento y entregar un anticipo que es lo que pide la compañía para instalar la nueva bomba.
¿Y cómo le van hacer para juntar lo que falta para los 132 mil pesos? “Luego averiguamos…que me metan a la cárcel si quieren, pero lo que quiero es que ya no les falte agua a las familias”, recalcó el comisariado ejidal.
Explicó que la poca capacidad que ofrece la bomba que les prestaron solamente da para llenar una pileta, de donde las familias se tienen que abastecer con cubetas y tambos. No tiene potencia para llegar a la red de agua con la que cuentan las humildes viviendas.
“Pero de eso a no tener nada, es un gran apoyo, porque en semanas pasadas fue muy difícil, teníamos que ir a otras rancherías por agua o esperar a que se acordaran a mandar una pipa”, mencionó José Luis Rodríguez.
“Es una burla, una vez nos mandaron una pipa y llegó nada más a la mitad porque traía un agujero y la tiró todo el camino, imagínese el enojo de las señoras”, concluyó Castillo Cázares.
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