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Publicado el lunes, 15 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Mientras unos se encuentran de compras para estas ya cercanas fiestas, otros tienen en claro que no contarán si quiera con una cena de Navidad para celebrar este 24 de diciembre.
La crisis económica que se ha detonado a nivel mundial ha puesto en más pobreza a quienes menos tienen. Familias de la colonia Omega platicaron cómo desde el mes de noviembre han sentido más las carencias económicas, que terminan afectando el sustento de alimento y vestido de cada miembro.
“Pues desde noviembre mi esposo perdió el trabajo, y ahorita estamos saliendo con trabajitos que le van dando de jardinería, pero pues qué más”, comentó Mayra Reyes, quien tiene 3 hijos y platicó que esta Navidad no creen contar con una cena como la del año pasado, por la situación económica por la que están pasando.
Así también explicó que para poder alimentar a su familia a diario requiere alrededor de 100 pesos, con lo que no puede faltar a diario los frijoles, huevo, tortillas y refresco. Esta dieta es la que la mayoría de los días de la semana come su familia, y sólo contados agregando carne.
Así como ella comentó existen otras familias del sector que pasan la misma situación, que los trabajos temporales, como el de albañilería, dejan por temporadas sin ingreso económico seguro y en esta época que lo han resentido más.
Quienes aún cuentan con un empleo con toda la especulación económica y los grandes daños a sectores productivos, se encuentran inquietos por saber cuál será su destino dentro de sus trabajos, que incluso ya han visto desfilar a compañeros que se suman a las estadísticas de desempleo.
“No sabemos qué vaya a pasar, estamos preocupados porque cada vez vemos que se va más gentes y no sólo ahí, sino en muchos lados, entonces pues te quedas pensando en qué está pasando, porque tú debes llevar alimento a tu casa”, indicó Fernando Ramírez, obrero de la empresa PEISI Industrial.
Para estas fechar decembrinas algunos ya comentaron que no se tendrá la llegada de Santa Claus o una cena como se pudo vivir en otros años, en familia, en los pie de casa o tejabanes que no están invadidos del espíritu navideño que se vivió, por ejemplo, frente a Palacio de Gobierno, o por las calles del Centro Histórico.
“Mis hijos ya están acostumbrados, pero de todos modos, está peor ahora la cosa (…) yo creo que para enero ya puede mi esposo encontrar otro trabajo, eso es lo que nos dicen y lo estamos esperando”, puntualizó Mayra Reyes, de 22 años.
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