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Por
Maricela Jiménez
Publicado el lunes, 22 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Desolación y tristeza es lo que se percibe en el predio denominado Las Candelarias, luego del sorpresivo desalojo que se efectuara el viernes y que dejó en la calle a más de 100 familias de escasos recursos.
Ahora, a dos días del desalojo, las calles de los alrededores siguen repletas de los pocos muebles que los jefes de familia pudieron rescatar. Estufas viejas, lavadoras a medio armar, alacenas sin puertas y algunas láminas que parecen inservibles se convirtieron el único patrimonio de las familias de Las Candelarias.
Aunque para el desalojo contribuyeron elementos de la Policía Ministerial, los cuales pusieron orden durante la operación, ahora el predio se encuentra sin vigilancia ni seguridad, pues lo único que se observa es una malla ciclónica que fue colocada alrededor, para impedir el acceso al lugar.
En el interior, decenas de montones de láminas, cartones y maderas cubren el suelo del lugar, como mudos testigos del trabajo que realizaron las máquinas, al derribar uno a uno los tejabanes de las más de 100 familias.
Restos de los pocos muebles que las familias habían logrado acumular yacen en el lugar, junto con algunos viejos juguetes que los niños ni tiempo tuvieron de recoger.
A decir de Enriqueta Martínez Mercado, madre de familia que fue desalojada junto con sus pequeños, los vecinos de al lado, en la colonia La Hacienda, les ayudaron a guardar las pocas pertenencias que lograron rescatar, pues les permitieron colocarlas en los patios y en la mitad de la calle.
“Los vecinos nos ayudaron, nos dijeron que podíamos dejar nuestras cosas aquí, pero de todas formas necesitamos venir a vigilarlas.
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