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Muere el dramaturgo inglés Harold Pinter

  Por El Universal

Publicado el viernes, 26 de diciembre del 2008 a las 20:30


Entretuvo, desafió y perturbó durante décadas a un público que ayer le dijo adiós al conocerse

Londres, Ing.- Entretuvo, desafió y perturbó durante décadas a un público que ayer le dijo adiós al conocerse su deceso a los 78 años. El dramaturgo inglés Harold Pinter, que en 2001 fue diagnosticado con un cáncer de esófago, murió en Nochebuena, informó su esposa, Lady Antonia Fraser.

Distinguido en 2005 con el Nobel de Literatura, Pinter era considerado como “the angry old man” (el anciano enfadado). Su carácter fuerte y decidido fue una de las señas de identidad de este dramaturgo, uno de los más importantes del siglo XX.

En su discurso de aceptación del Nobel, Pinter desnudó los crímenes de la política exterior estadounidense desde la II Guerra Mundial hasta la invasión de Irak, en un duro alegato en favor de la verdad y la dignidad humana en el que incluso sugirió que se sentara al entonces primer ministro de su país ante el Tribunal Penal Internacional.

A pesar de su enfermedad, el espíritu de lucha de este escritor, liberal, siguió intacto: una y otra vez atacó de forma vehemente la política de Irak del presidente George W. Bush, y del primer ministro británico, Tony Blair.

“Lo que hemos liberado es una resistencia cruel y persistente, violencia y caos”, opinó sobre la guerra en Irak, en contra de la cual publicó en 2003 una serie de poemas antibélicos que llevó por nombre “War” (Guerra).

“He escrito 29 obras de teatro. Creo que es suficiente”, dijo hace tres años, cuando su voz ya se apagaba. Ya no le surgían como antes los grandes temas literarios, explicó. Entre sus compatriotas, Pinter contaba con fama no sólo como dramaturgo, sino también como personalidad comprometida, además de ser un asiduo comensal en los restaurantes de renombre.

El autor reflexionó en sus obras sobre la vida cotidiana, la gente real, sus sentimientos y su lenguaje. En una de sus piezas más representada, “Betrayal” (1978), habla con sencillos diálogos sobre su propia y larga crisis matrimonial con la actriz Vivien Merchant, con quien se casó en 1956 y tuvo un hijo, Daniel, y de la que se divorció en 1980.

El recurso más habitual de Pinter consistía en interrumpir los diálogos con silencios misteriosos y pausas. Otros elementos de su estilo son las habitaciones pequeñas, los pocos personajes y las apariciones breves de extraños amenazantes.

Al inicio de su carrera, escribió “La habitación” (1957). La historia se desarrolla en la humilde sala de la casa de una pareja de obreros. En “Celebration” Pinter retrató con ironía y humor una boda en un local de lujo londinense. El propio autor pertenecía a la “alta sociedad” desde su boda con la historiadora Fraser.

La fama mundial le llegó a principios de los años 60 con “El conserje”, al que siguieron tres décadas en las que el escritor irritaba siempre al público con sus obras, logrando, sin embargo, grandes veladas de teatro.

Pasión, vigor moral, ironía, brillante retórica y humor negro dominaban sus diálogos. Un estilo que fue definido como “pinteresque”.

No concebía escribir obras felices y sus referentes fueron Samuel Beckett, Franz Kafka y Ernest Hemingway.

Desde finales de los 80 participó en numerosos eventos políticos, como las protestas por los bombardeos de la OTAN contra Serbia, la Guerra del Golfo y a favor de los kurdos.

La controversia le acompañó también en su mundo literario. “Un insulto para la literatura mundial”, opinaron algunos cuando ganó el Nobel en 2005. “Una correcta decisión”, dijeron otros. La enfermedad le impidió recoger personalmente el Nobel en Estocolmo.

En 2007 vendió su archivo por 2.2 mdd a la Biblioteca Británica: 150 cajas con manuscritos, cartas y fotos, una colección de “incalculable valor”, según su portavoz. (Con información de agencias)

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