Coahuila
Por
Javier Flores
Publicado el martes, 30 de diciembre del 2008 a las 16:00
Ramos Arizpe, Coah.- Con más de 57 años de dedicarse al oficio de zapatero como única alternativa para proveer lo necesario a sus ocho hijos y su esposa, Antonio Sánchez Sánchez es un hombre que, a pesar de las carencias y dificultades, está convencido de que lo más importante es tratar de llevar una vida tranquila y en paz.
Merecedor a la medalla “Miguel Ramos Arizpe” en el 2006, que le entregó el gobernador Humberto Moreira, y a un reconocimiento por la autoridad municipal por su dedicación en el 2004, la característica de Antonio es la sencillez.
“Muchos me preguntan cómo saqué adelante a mi familia con este oficio, el único que aprendí en esta vida, y lo que les contesto que con trabajo”.
Con la enseñanza de su padre, Martín Sánchez, quien también fue zapatero, Antonio se inició a los 16 años en una fábrica de calzado que se ubicaba en la calle Presidente Cárdenas, en Saltillo y la cual desapareció.
Después, junto con su padre y otro hermano, empezaron a producir calzado para dama y caballero que vendían en el mercado Juárez. “A la semana fabricábamos tres pares, pero luego subió mucho el material y fue cuando nos dedicamos a la reparación”.
“En 1963 decidí venirme a vivir a Ramos Arizpe, porque aquí no había zapateros, y desde entonces nunca me han faltado trabajo ni clientes…el primer lugar donde trabajé fue a un lado de la Presidencia Municipal”.
Los últimos años ha bajado el trabajo, “ya que ahora hacen mucho zapato desechable, para usarse un ratito, pero nunca faltan zapatos para reponerles las tapas”.
“Yo voy a dejar de trabajar cuando ya no pueda levantar el martillo o el pie de fierro (donde se apoyan los zapatos para remachar los clavos)… pero eso sólo Dios los sabe.
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