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Notimex
Publicado el miércoles, 31 de diciembre del 2008 a las 04:47
La Habana, Cuba.- Los cubanos esperarán 2009, en el que conmemorarán medio siglo del triunfo de la Revolución, con discretos festejos públicos, musicales por televisión y cenas domésticas, pero sumidos en una honda preocupación e incertidumbre sobre el nuevo año.
Un sobrio acto de dos horas se efectuará el 1 de enero en Santiago de Cuba, donde tres mil personas se congregarán frente al edificio del Gobierno Provincial para recordar que hace 50 años el líder cubano Fidel Castro habló por primera vez a la población.
“La Revolución empieza ahora (.) no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa dura y llena de peligros”, dijo entonces Castro al advertir que ese proyecto “no se podrá hacer en un día” pero se cumpliría y “el pueblo tendrá lo que merece”.
Cinco décadas después, los “tiempos duros” vaticinados entonces conservan plena vigencia para esta isla de 11.3 millones de habitantes, quienes deberán encarar lo que podría ser uno de los años más difíciles desde la caída de la Unión Soviética en 1991.
Pese a ello, la gente no se amilana y, tras para muchos una frugal cena de Nochebuena y una apenas perceptible Navidad, prevalece el entusiasmo para la tradicional cena criolla de fin de año: cerdo asado, frijoles negros, arroz, yuca con mojo y dulces, rociados con cerveza o ron.
La noche del miércoles, dos de las principales orquestas cubanas de salsa ofrecerán un concierto en la “Tribuna Antimperialista”, frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba, escenario en otros años de actos contra la política de Washington.
La televisión estatal programó presentaciones de cantantes y conjuntos musicales que serán interrumpidas a las 24:00 horas locales (05:00 GMT) del 31 para leer el habitual comunicado en el que se exaltará la “hazaña revolucionaria” y se llamará a más esfuerzos y disciplina laborales.
La Unión de Jóvenes Comunistas organizó del 2 al 8 de enero próximo una reedición de la “caravana de la victoria”, que condujo en 1959 a Fidel Castro desde su descenso de la Sierra Maestra hasta esta capital con su ejército de barbudos que derrocó al dictador Fulgencio Batista.
Esta celebración tendrá como telón de fondo el reciente discurso del presidente Raúl Castro ante el Parlamento en que llamó a “apretarse el cinturón” ante las sombrías perspectivas para 2009, un año de mucha incertidumbre en la economía mundial a la que Cuba no escapará.
El gobernante anunció una postergación de algunos de los cambios estructurales y de conceptos prometidos, aunque aseguró que “no se ha engavetado ninguno”.
Asimismo, puntualizó que la prioridad será garantizar alimentos, salud y educación, al tiempo que se irán eliminando “gratuidades excesivas y subsidios indebidos”.
El mandatario destacó la necesidad de enfrentar el reto que se avecina produciendo más, ajustando los gastos públicos y las divisas, así como mejorando las relaciones comerciales internacionales que desarrolla Cuba, en especial con Venezuela.
Castro fue antecedido por los principales ministros del gabinete económico, quienes expusieron un preocupante panorama ante los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Los funcionarios mencionaron que Cuba fue afectada por el azote de tres huracanes que causaron pérdidas por 10 mil millones de dólares, el embargo económico de Estados Unidos y la crisis financiera internacional.
El ministro de Economía, José Luis Rodríguez, anunció que el objetivo de crecimiento de la isla para 2009 es de 6.0 por ciento, pero admitió que el plan se elaboró con un “alto nivel de incertidumbre” ya que en 2008 se creció 4.3 por ciento, la mitad de lo previsto.
Rodríguez argumentó que en 2008 la economía obtuvo “discretos resultados positivos”, pero alertó que se avecinan tiempos de duro esfuerzo y de combate sin tregua frente a las dificultades, “empezando por nuestras propias insuficiencias y errores”.
Al presentar el presupuesto para 2009, con un déficit previsto del 5.6 por ciento del Producto Interno Bruto, la ministra de Finanzas y Precios, Georgina Barreiro, recomendó aumentar impuestos para disponer de mayores ingresos.
La funcionaria aclaró que se continuará dando prioridad en los gastos a la salud, la educación, la seguridad y la asistencia social.
La mejor noticia fue dada por el ministro de Turismo, Manuel Marrero, quien destacó que este año concluirá con la llegada de 2.3 millones de turistas extranjeros, después que el sector logró frenar la caída que experimentó en 2007.
Pese el aporte del turismo, el gobierno está consciente de que ello no puede suplir la reactivación de la producción agrícola y de otros bienes y servicios que decayó este año, al tiempo que aumentaban los precios de las importaciones y bajaban las exportaciones.
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