Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el martes, 30 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Este año estuvo lleno de tropezones que los hicieron ingresar en el Centro de Readaptación Social para varones, luego de quedar comprobados los robos, fraudes, lesiones, y todo tipo de actos reprobados por la sociedad con los que obtuvieron su castigo y que al llegar el fin de año los hace reflexionar sobre las metas que desean alcanzar para 2009.
Algunos se dedican a trabajar para que su día transcurra lo más rápido posible, pero otros no han encontrado una actividad que los haga sentir que se encuentran en un lugar que pretende reintegrarlos a la sociedad como personas de bien.
Con tres años en prisión, José Santos Mendoza se ha resignado a pasar durante ocho años más el castigo que la justicia le impuso, aunque a sus 61 años edad, siente que es la medida perfecta para reorganizar su vida y plantear nuevos objetivos para su futuro y el de su familia.
Tiene 10 hijos que dice haber educado con responsabilidad y 15 nietos a los cuales tiene deseos de consentir, sin embargo, aún falta mucho tiempo para que eso pueda suceder a plenitud. “Aquí todos los días son iguales, pero si se trata de fijarme metas para el próximo año, puedo decir que tengo que mantenerme trabajando, cuidar mi salud y cuidar a mi familia. Esos son mis objetivos principales”.
Aprovechando los últimos rayos de sol del año se encuentra Aldo Alfonso Herrera Rodríguez, quien apenas lleva 15 días en su segunda temporada dentro del centro penitenciario. “Nos cayó la mala noticia justo antes de navidad y no fue el mejor regalo para mi familia”.
Aunque Aldo Alfonso había estado bajo prisión en 2005 durante algunos meses y obtuvo su libertad condicionada, su irresponsabilidad para con el CERESO lo hizo acreedor a un nuevo castigo por faltar a las firmas mensuales.
“Es que me cambié de domicilio y estuve trabajando fuera de la ciudad un buen rato y por eso ya no pude venir a firmar”, comenta el que tiene como propósito de año nuevo obtener su libertad, para ser testigo del nacimiento de su segundo hijo, debido a que su mujer tiene cinco meses de embarazo.
“Creo que voy a conservar mi empleo y entonces le tengo que echar el doble de ganas para mantener a mis hijos y ser un buen ejemplo para ellos, porque van a ser mis prioridades en el año que viene, pero primero tengo que salir”.
El que se encuentra emocionado porque obtendrá su libertad en el mes de mayo es Sergio Moreno Rentería, quien se lleva el aprendizaje más grande de su vida luego de haber experimentado la soledad, al ser consignado por robo en 2006.
“Antes estaba metido en las drogas y en rollos que no me hacen nada bien, pero el otro año le quiero echar ganas porque me quiero casar y quiero formar una familia”, comenta el que piensa explotar sus talentos de gastronomía, luego de practicar en la cocina del centro penitenciario.
No obstante, no todos han pensado de manera optimista, como Francisco Alejandro Hernández quien no ha pensado en grandes cosas parea el próximo año: “Qué aspiraciones puede uno tener en la cárcel. Lo único que queda es aguantar vara para ver si salgo pronto y luego, ya veremos”.
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