Seguridad
Publicado el jueves, 15 de enero del 2009 a las 15:58
Monclova, Coah.- Un niño de cuatro años de edad, dejó a su familia en la calle luego de que jugando prendió un cerrilo y lo arrojó a un montón de ropa, y como consecuencia se quemó todo lo que había dentro de la vivienda, por suerte, en el siniestro no se registraron personas lesionadas.
Los hechos se suscitaron poco después del mediodía de ayer en el domicilio marcado con el número 1267, ubicado en la calle 22 de la colonia Ampliación Hipódromo, al oriente de la ciudad.
Fue Ana Lilia Martínez Molina, de 23 años, quien de manera desesperada reportó al sistema de emergencias 066 que su casa se estaba incendiando.
Sin perder tiempo, el radio operador del C4 alertó al departamento de Bomberos, Protección Civil y a la Policía, así como también a los distintos cuerpos de rescate.
Con ayuda de cubetas, vecinos de los afectados trataban de extinguir el incendio pero su labor fue inútil ya que las llamaradas eran incontrolables.
Los oficiales de la Policía Preventiva fueron los primeros en llegar al sitio del percance, y rápidamente desalojaron a las familias de los hogares aledaños, pues existía el temor de que explotaran los cilindros de gas de la casa que estaba en llamas, las cuales fácilmente superaban los cinco metros de altura.
Felipe Sucedo Martínez, de 23 años y quien dijo vivir en el domicilio, llegó preocupado por su esposa y sus tres hijos de cuatro, tres y un año de edad.
Los bomberos y personal de Protección Civil arribaron en cuestión de minutos e iniciaron su intensa lucha contra el fuego, que arrasaba con todo lo que estaba a su paso.
Socorristas de Águilas Doradas acudieron para revisar a los habitantes de la casa, quienes por fortuna sólo tenían crisis nerviosa, pues no resultaron con alguna lesión en el percance.
Mientras toda la gente estaba asustada por lo que sucedía, el menor responsable de ocasionar el siniestro, Jorge Luis Saucedo Martínez, jugaba a los carritos con sus primos como si nada hubiera pasado.
Poco a poco, los bomberos comenzaron a sofocar el fuego y sacaron los restos de lo que eran los muebles que ocupaban la morada.
Después, con la ayuda de los policías municipales los apagafuegos sacaron el tanque de gas de 45 kilos, que era del que se temía una explosión.
Trascendió que luego de llegar con el menor del Kinder, Ana Lilia mandó a “Jorgito” a su casa para que se cambiara los zapatos, mientras que ella se quedó platicando con unos familiares cerca del lugar.
El niño cumplió con lo que su mamá le ordenó, pero luego tomó una caja de cerillos que estaba sobre la estufa y tras prender uno lo arrojó sobre un bulto de ropa.
El cerillo causó que una de las prendas ardiera en llamas rápidamente, y asustado, salió corriendo de la casa sin comentarle nada a su madre, pues temía que lo castigaran por lo que hizo.
A pesar de lo aparatoso del incidente, las autoridades indicaron que el resultado sólo eran daños materiales por varios miles de pesos.
, pero ninguna persona herida.
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