Sugiero un homenaje permanente a su creadora
La Feria del Libro de Saltillo debería llamarse por siempre Patricia Gutiérrez Manzur, su creadora, como un justo homenaje perenne a una entusiasta dama saltillense, quien tuvo la gran idea de organizar una primera muestra en el año de 1997 en el salón del Normalismo de la Secretaría de Educación del Estado.
Fue creada para atraer principalmente a niños y jóvenes, quienes a su vez arrastrarían a los papás y a los hermanos mayores, como suede en las ferias del libro que se organizan posteriormente.
Patricia Gutiérrez Manzur fue la excelente directora de la Librería Julio Torri, establecida en un pequeño localito, donde anteriormente era el bar Bacco o Baco, del Hotel Arizpe, la cantina de los ricos de Saltillo.
La librería era auspiciada por la Secretaría de Educación del Estado, cuando era su titular el economista Óscar Pimentel González, y era gobernador de Coahuila Rogelio Montemayor Seguy. Al término de este mandato, la librería desapareció sin explicación alguna. Cambió de local y se estableció fuera la mancha urbana original de la ciudad, o sea el Centro Histórico, lógico fue que la clientela bajara.
Bacco o Baco es el dios romano del vino, representado sobre los sarcófagos durante el Imperio Romano, como figura salvadora que surge entre los muertos.
Gutiérrez Manzur, incansable viajera, trajo la idea de establecer anualmente una Feria del Libro, de la feria similar que año con año se organizaba en Madrid, de esto hace 25 años.
Comenzó en “forma modesta” dentro de un gran sacrificio y trabajo de esta ejemplar mujer.
Patricia Gutiérrez Manzur, quien fue la iniciadora de lo que hoy es la Feria Internacional del Libro Coahuila (FILC), se enfrentó a grandes problemas, que resolvió solita hace 25 años, pues pensaba que sería una gran oportunidad para que la gente tuviera libros baratos al alcance de la mano, además combinó una serie de actividades relacionadas con la lectura, la música y la escritura, el arte en general, para mayor atracción. Contactó las primeras casas editoras, pero principalmente al Fondo de Cultura Económica.
Fui testigo de cómo año con año iba mejorando nuestra Feria del Libro, gracias a la varita mágica de Patricia, que ponía todo su esfuerzo y trabajo para lograrlo.
Se dice que los homenajes son más disfrutables en vida, por eso sugiero que la Feria del Libro de Saltillo lleve el nombre de Patricia Gutiérrez Manzur. A ella se debe el mérito, a ella se debe la idea de organizarla inicialmente. ¡Honor a quien honor merece!
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