El 17 de enero de 2022, José Francisco Martínez Walker, joven de 24 años fue torturado por policías estatales que introdujeron una navaja en su ano.
En medios locales de comunicación encontramos dos versiones respecto a su arresto; la primera nos indica que se encontraba lavando carros, la segunda, que iba caminando con su hermano menor en la colonia Satélite Norte.
Al parecer, José Francisco se echó a correr en cuanto observó a los policías, quienes tuvieron la osadía de afirmar que portaba una pequeña cantidad de droga, por lo que lo dejaron libre.
Por el contrario, la familia de José, lo encontró inconsciente en un terreno baldío cerca de la colonia mencionada después de ser arrojado ahí por la unidad 6627.
¿Por qué corrió Francisco?
Íñigo Arredondo compartió en diciembre del 2021 para El Universal, que de acuerdo con el libro de Gobierno sobre policías especiales, de 2013 a 2015, se presentaron solo 11 denuncias en contra de elementos, pero para 2015 el número aumentó a 58, y en 2017, alcanzaron las 90. La mayoría fueron por tortura, pero también por allanamiento de morada, homicidio y desaparición forzada.
Recordemos el caso de marzo de 2019, en donde un joven fue detenido en la colonia La Madrid por posesión de drogas. Sin embargo, una jueza declaró como ilegal su detención dado que presentaba huellas de tortura; días después, surgió un video donde se observa a elementos del Grupo de Reacción Sureste deteniéndolo en la colonia Los Pinos, aproximadamente 6 horas antes de ser presentado ante el Ministerio Público.
Desde 2009 la policía de élite se ha llamado de distintas formas: Grupo de Armas y Tácticas Especiales, Fuerza Coahuila, Policía de Acción y Reacción, Policía Especializada de Coahuila y Policía Civil de Coahuila. Lo único que no ha cambiado en los últimos años son las actividades ilegales a las que tienen acceso.
El domingo de la semana pasada murió “Chisco”, como le decían sus compas a José Francico. Su muerte se debió a una enterocolitis necrosante, es decir, muerte del tejido intestinal provocada por el cutter o exacto que los policías le introdujeron en su ano.
Martínez Walker no mereció, probablemente por decisión de los jefes editoriales, ni un pequeño espacio en las primeras planas de los diarios de Saltillo, ni siquiera en las secciones dedicadas a los sucesos de la ciudad.
¿Por qué no se ha pronunciado Fernando de las Fuentes? ¿Por qué nadie ha pedido la renuncia de Sonia Villarreal? ¿Y si los torturadores hubieran sido miembros de la Guardia Nacional? ¿Por qué los policías estatales tienen acceso a las drogas que siembran como evidencia? ¿Por qué el asesinato por tortura de un joven saltillense no fue
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