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A más publicidad más preferencia electoral: la falsa teoría que usa como experimento político a Coahuila

Por Luis Carlos Plata

Hace 3 años

Se toma por dogma de fe, es decir, como una verdad incuestionable: entre más despliegue publicitario tenga una marca, más consumidores tendrá esta. Por ende, mayores dividendos. Se trata de una relación directamente proporcional y todo gracias a la visibilidad. En esto no hay truco: desde tiempos inmemoriales la gente quiere lo que ve.

Pero la materia electoral no sigue la suerte de los gansitos. La mercadotecnia clásica, aunque algunos no se hayan dado cuenta todavía, es ya poco aplicable al contexto actual.

“Le están dando tiempo para que suba en las encuestas”, es la hipótesis predominante. O la que se identifica entre la incertidumbre y el caos que ha traído aparejada la convocatoria para seleccionar a quien será “coordinador de Comités de la Defensa de la Transformación” (eufemismo que utiliza Morena para designar a su eventual candidato a Gobernador de Coahuila en 2023).

Aunque dicha teoría se basa en un supuesto que a su vez es un prejuicio: ese proceso de “levantamiento”, como efecto levadura, depende de que el ungido, pero desconocido en la entidad se publicite más, el tiempo que sea preciso, violando las leyes que sean necesarias (considerando que no existe siquiera un proceso electoral iniciado todavía), a fin de que leude la masa.

No obstante a juzgar por la muestra de Berumen y Asociados para Grupo Zócalo, publicada el domingo pasado, esto no sucedió. Por el contrario: se cortó la mezcla; no cuajó.

Ni los espectaculares anodinos (diseminados en los puntos de mayor afluencia de los municipios más poblados de Coahuila y en aquellos menos poblados, pero donde gobierna Morena, por un asunto de protección oficial) ni los enfadosos banners que conducen a ninguna parte y aparecen como publicidad intrusiva cada que una dirección IP localizada en Coahuila intenta navegar en internet, ni el permanente volanteo de publicidad hueca en los cruceros y hasta casa por casa, han servido para tal propósito.

En el estudio “conocimiento e imagen de candidatos y precandidatos a Gobernador de Coahuila” (a eso aspiran, en realidad), Berumen contrasta la información obtenida con su muestra presentada en julio de 2022 y evidencia que, si Morena pretendía generar expectativa ciudadana en el estado al mantener el tema en la opinión pública durante seis meses, atrayendo los reflectores a su estrategia de julio a diciembre, y generando como consecuencia más adeptos, le falló el cálculo político-electoral.

No solo los posicionados cayeron (Armando Guadiana disminuyó su preferencia, de 31 a 20%, y Luis Fernando Salazar de 25 a 19%) sino que Ricardo Sóstenes, el apuntado por el dedito presidencial y que no ha escatimado recursos en propaganda desde marzo, ni con ello logró subir, pues quedó estancado en el mismo 11% registrado en la primera medición.

A la pregunta: ¿Quién considera que es la mejor opción de Morena para contender por la gubernatura de Coahuila?, las respuestas que aumentaron, en cambio, fueron las opciones “No sabe”, que pasó del 19 al 26%, y “Ninguno”, del 14 al 24 por ciento.

Si se suman estas últimas dos casillas en conjunto, esto refleja que, con una diferencia de cuatro meses, creció del 33 al 50% el porcentaje de encuestados que duda y/o rechaza la oferta que tiene ante sus ojos.

Existe un hartazgo del asunto, en pocas palabras.

 

Cortita y al pie

La demoscopia es una ciencia exacta. La estadística también lo es. Aplicadas correctamente pueden esclarecer cualquier fenómeno del comportamiento humano por más oscuro que se vislumbre.

Así, con idéntica metodología (entrevistas personales “cara a cara”, a domicilio, en una muestra que abarca la totalidad de las secciones electorales del estado con representatividad idéntica de género, edad, escolaridad y ocupación), el primer levantamiento se realizó del 26 de junio al 1 de julio y el segundo del 17 al 27 de octubre de 2022.

Los principales resultados para Mejía Berdeja son estos: subió del 11 al 22% su reconocimiento público en ese tiempo, o sea 78% aún lo desconoce; sin embargo, aquí viene lo interesante: al principio el 72% de los encuestados que manifestó sí haber escuchado hablar de él o identificarlo, tenía de sí una “buena opinión”, la cual se explica por su irrupción en Coahuila y la novedad. Conforme avanzó el calendario, sin embargo, esa “buena opinión” se redujo al 53 por ciento.

Dicho de otra forma: a más conocimiento, peor evaluación de imagen.

 

La última y nos vamos

Ya lo dijo el Presidente: “tonto es el que piensa que el pueblo es tonto”. Berumen y Asociados lo confirma. Aunque no en su defensa precisamente.

 

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