Como nueva estrategia para estar vigente en el proceso electoral, y de paso marcarle a sus seguidores la imagen que de él mismo deben tener, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó –antes de que salga a la venta– un libro de su supuesta autoría al que ha titulado “¡Gracias!”, mismo que no es más que su biografía –según su autopercepción–, la cual considera tan valiosa para dejarla como legado a quienes quieran escucharlo.
En este libro, de manera despectiva, López Obrador, se refiere a la candidata del PRI-PAN-PRD Xóchitl Gálvez, como “ladina y clasista”, acusando a la oposición de quererla hacer ver como una persona popular bajo la insinuación de que su origen indígena se lo impide.
“Como nació en un pueblo de Hidalgo, pensaron que su origen sería útil para ofrecer una supuesta imagen popular, cuando en realidad es ladina e igual de clasista y racista que los conservadores de mayor rango o nivel en la escala económica, social y política del país”, escribió.
Como se puede ver, el Presidente llamó despectivamente –dado que en ningún momento se ha referido a ella en tono distinto– “ladina” a la candidata Xóchitl Gálvez, siendo este un calificativo que se utilizaba peyorativamente en la colonia para nombrar a los indígenas que, para poder agradar a sus conquistadores, adquirieron una astucia mal habida y hasta tuvieron que aprender su lengua y olvidar la nativa, volviéndose con esto, tramposos y hábiles.
Aunque usted no lo crea, increíblemente el “nacionalista” Presidente, perdiendo los estribos, desdeñó los orígenes de la candidata, ya que para él, es imposible ser indígena con zapatos de marca, con estudios superiores y viviendo en un barrio acomodado, olvidando con esto que nuestra nación moderna, desde hace muchos años, logró su independencia del imperio español. Y con mucho orgullo tuvimos que ser todos indios ladinos para adquirir una identidad propia, aunque la misma sea una fusión de culturas y lo nuestro sea un nacionalismo multiétnico.
Para AMLO, el hecho de que Xóchitl Gálvez haya logrado ser coordinadora de los pueblos indígenas en el Gobierno de Vicente Fox y jefa delegacional en Miguel Hidalgo, lejos de darle notabilidad, le convierte en una servil de los más ricos del país, y en una india ladina racista y clasista.
Con las anteriores palabras, el Presidente nos deja ver que, tal cual nos sucedió en la Conquista, otra vez debemos dejar de tener criterio propio, ni intentar una vida distinta a la que el origen humilde nos haya marcado, tal cual lo consideraban los españoles.
Así pues, tal cual sucedió en la evangelización en la Nueva España, en donde la enseñanza y la implantación de criterios se hacía por la fuerza y a través de los sacerdotes, ahora Andrés Manuel, convertido en uno de ellos, al notar la resistencia de una mujer para adoptar el catecismo que por fuerza ha venido enseñando diariamente por más de cinco años, reacciona acusándola hasta de usurpar su raíz indígena, a la vez que ordena a los que tiene dominados a maltratarla y vituperarla, y es que no vaya a ser que esa “india ladina” le caliente la cabeza a la demás “indiada”, ahora mestiza, que absurdamente sueña con oportunidades para progresar.
Notas Relacionadas
Hace 11 horas
Hace 11 horas
Hace 11 horas
Más sobre esta sección Más en Coahuila