Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el viernes, 2 de enero del 2015 a las 16:10
Saltillo, Coah.- José Ángel Monsiváis Aguilar, lagunero de 35 años, llevaba una vida hasta cierto punto normal, con su empleo de soldador sacaba adelante a su familia, hasta que la codicia pudo más e intentó el robo de una bodega de donde se llevó efectivo, pero fue apresado por elementos de la Policía Municipal de San Pedro.
Acepta que de repente se dedicaba a robar casas y negocios para llevarse lo que hubiera, aunque también aclara que trabajaba sin descanso en cosas legales.
Ahora, tras casi cumplir una condena de 8 años por robo agravado, está a punto de irse con la conciencia tranquila y a disfrutar de su libertad.
El encierro lo marcó pero para bien, el recluso afirma que los barrotes fueron sus mejores consejeros para, de ahora en adelante, llevar una mejor vida, vivir de una manera pacífica, en su beneficio y el de su familia.
José Ángel sabe que se equivocó, que falló, pero sale viendo de frente a la sociedad y a los que lo acusaron porque ya ha pagado, declara que está convencido de pensar mejor las decisiones, ya no quiere regresar a la fría y desangelada prisión.
LECCIÓN MÁXIMA
Luego de vivir en carne propia “el peor de los infiernos”: el encierro, su consejo a los jóvenes (“y a todas las personas en general”, dice) es que se porten bien, que no se aparten del camino, ya que “no tiene caso echar tanta cana y calentar tanto tiempo cemento en la cárcel”.
Su estancia en el Penal se traduce a una sola palabra: “trabajo”. Y el prisionero afirma que, a través del mismo, se le ha ido pasando poco a poco el tiempo de encierro, ésa ha sido su terapia.
De constitución delgada, el interno apodado “El Monsiváis” se va ahora con mucha experiencia, aquí se enseñó a trabajar, ahora sabe talabartería y carpintería.
Las manos callosas y nudosas delatan en él este noble oficio del trabajo de la madera. Sabe hacer muebles, cuadros, labrar madera, monturas de caballo, cintos y carteras piteadas y diademas, conocimientos que ahora va a usar para sacar adelante a su familia.
En estas artesanías también aprendió a fabricar unos cuadros de la Virgen de Guadalupe que se hacen con madera y con hilo tejido de colores, que son muy vistosos y con mucha demanda por parte de las amas de casa, quienes veneran a la Morenita del Tepeyac.
En tanto, con otro compañero venden comida: tacos, tortas y hamburguesas, es la manera en como ha podido salir adelante, en esta actividad, sus compañeros reconocen su sazón en los ricos alimentos que prepara.
Recuerda que su delito fue robo agravado, es decir que se le añade penalidad por cometerse en un negocio y por violentarlo, y por el que recibió una sentencia de 8 años, 15 días y 12 horas.
Sin embargo, se pone alegre, ya que en un mes más se va del reclusorio… y eso que no recibió ningún beneficio de reducción de su condena.
SE ADAPTÓ
Aunque es originario de La Laguna de Coahuila, se ha podido adaptar bien al Penal de Saltillo, hace seis años fue trasladado hacia acá junto a otros reos debido a la sobrepoblación del Penal de aquel lugar.
Allá dejó a su esposa e hijos quienes de vez en cuando regresan a visitarlo.
Al salir de la cárcel piensa dedicarse a su oficio que es soldador y le va a echar muchas ganas para sacar adelante a su familia, y ya no piensa regresar a prisión.
En tanto el interno pasa sus días en el Penal, hace deporte, juega basquetbol y futbol y de vez en cuando va a la iglesia.
Además le gusta portarse bien, sobre todo respetar el reglamento y a los que les mandan, no quiere echar a perder su hoja de buen comportamiento.
ch
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