Coahuila

Publicado el miércoles, 16 de marzo del 2022 a las 03:56
Saltillo, Coah.- Zumbaba bien feo la lumbre”, recordó con tristeza Ana María Montalvo Saucedo, quien hace un año, el 16 de marzo de 2021, terminaba de almorzar cuando se dio cuenta del incendio.
Desde entonces la vida no ha sido igual, pues luego de vivir en un paraíso terrenal ahora se despierta entre cenizas, aseguró.
“ Ha sido un año muy difícil, si de por sí para uno del campo siempre es difícil; pero ahora este año fue tremendo, despertar uno y ver todo quemado. Todo lo que estaba bien hermoso ahora está quemado”, lamentó.
Desde hace 69 años que doña Ana vive en San Rafael de los Montalvo, una de las comunidades más afectadas por el incendio que afectó a La Pinalosa.
Al menos 17 casas resultaron dañadas, animales de granja murieron calcinados y las cosechas se perdieron. A un año de la tragedia afirmó que no se han podido recuperar.
“ Estaba bien seco, tras un año de sequía y luego con la lumbre pos menos. Ya con esto de las casas, bueno, se hizo un despapaye, ya no nos dio tiempo de sembrar y pues todo el año ya no hicimos nada”, agregó.
Su casita colorida resalta en medio de la sierra, en medio de un panorama desolador, teñido de gris y negro.

El fuego consumió todo a su paso. Fueron más de 3 mil 600 hectáreas de arbolado adulto de oyamel, pino-encino, matorral submontano y pastizal lo que el siniestro arrasó.
De aquella vegetación frondosa poco queda, manifestó David Valladares Sánchez, director de la asociación Amigos de la Sierra, quienes por un año han trabajado permanentemente en el área afectada.
Y aunque a diario visitan la sierra, las labores son tardadas y fatigantes. En un año se han instalado retenes en curvas a nivel en 400 hectáreas de la zona afectada. Se colocan los troncos quemados en hileras a lo ancho de las cuestas para evitar la erosión.
“ Lo que hacemos es bajar la velocidad del agua para que el impacto de la erosión sobre los suelos disminuya, al tiempo que retenemos parte del material orgánico”, explicó.
Sin embargo, no se ha podido cubrir toda el área siniestrada, con las tormentas que se presentaron en agosto del año pasado se observó la erosión. Toneladas de tierra, piedras y restos de vegetación descendieron de lo más alto y cubrieron arroyos y caminos, por ello destacó la importancia de estos trabajos. Mientras que de reforestación se tienen avanzadas 70 hectáreas, ya que el suelo no tiene condiciones para mayor plantación.

“ El tema de la reforestación es un tema que viene en años posteriores, porque hay que regenerar el suelo primeramente y generar las condiciones. La meta de Amigos de la Sierra finalmente son mil hectáreas de las zonas siniestradas”, explicó.
Sin embargo, y por su cuenta, algunos matorrales, cactáceas y pastizales se han regenerado. Abrieron camino entre las cenizas y algunos rebrotes se pueden observar; flores de diversos colores pintan de a poco en poco el suelo.
Esto ha permitido que algunos animales y aves regresen a anidar. Las cámaras con las que cuenta la Asociación Amigos de la Sierra han captado cotorras serranas, venados y algunos roedores caminando por el lugar.
Para evitar que esto vuelva a pasar, las asociaciones civiles y gubernamentales le apuestan a la cultura ambiental.

Centro comunitario
Los Amigos de la Sierra construirán un centro comunitario con el objetivo de fortalecer el tejido social y que rinda homenaje al ecosistema que se trabaja por recuperar, manifestó Perla Sánchez, coordinadora del eje ambiental.
“ Este centro tiene dos funciones: trabajar con los habitantes de la comunidad y desarrollar proyectos productivos (…) Y que los turistas que conozcan qué hay en la sierra, cuál es su fauna, cuál es su flora, que conozcan a la gente que habita en las comunidades y los productos que vamos a desarrollar”, detalló.
Este se construirá a pie de la carretera, en la comunidad La Jacinta, muy cerca del Centro de Educación Ambiental que se planea instalar. En este se recibirá a niños de primaria superior y hasta estudiantes de universidad para que conozcan la importancia de los servicios eco-sistémicos que tiene el bosque.
A la par, la asociación civil trabaja en la construcción de 10 viviendas, 8 de ellas del lado de Coahuila. Algunas de ellas la construcción ha sido total, en algunas otras se han realizado restauraciones.

“ En el avance, ahorita estamos llegando al 70%, ahorita tal vez estamos un poquito más arriba en porcentaje, porque de las 10 casas ya tenemos 9 hasta los serramientos”, señaló Laura Castañeda, arquitecta de la asociación.
Se ha optado por utilizar en su mayoría materiales de la región, para favorecer a las comunidades y recuperar un poco lo desperdiciado por el impacto ambiental. El trabajo ha sido en conjunto, entre colectivos de arquitectos comprometidos con la labor social.
“ Tenemos un rodapié, de roca pizcada en la localidad, esta piedra cayó de la montaña debido a los deslaves por el daño en la tierra”, expresó.
Y aunque se empiezan a levantar las comunidades tras el incendio, la vegetación y fauna empiezan a regresar, el olor a humo continúa impregnado como un recordatorio de lo que puede pasar ante un descuido humano.

Conafor
Personal de la Conafor, personal del Municipio de Arteaga, de Fuerza Civil, de Protección Civil del Estado, Amigos de la Sierra, Guardia Nacional y Ejército Mexicano, entre otras, lucharon codo a codo contra el incendio.
Durante 18 días lucharon contra el fuego, hasta que el viernes 2 de abril la Secretaría del Medio Ambiente de Coahuila declaró como 100% controlado el incendio.
Y aunque la jornada de combate fue agotante, la rehabilitación lo ha sido más. Tendrán que pasar al menos 50 años para que aquel bosque verde se pueda volver a observar.
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