Saltillo

Publicado el domingo, 3 de octubre del 2021 a las 04:01
Saltillo.- Más que un tema polémico, el aborto es una decisión que marca la vida de las mujeres, según el testimonio de una profesionista, una estudiante universitaria y una madre de familia divorciada, quienes tienen en común haber interrumpido su embarazo y quienes ahora difieren en opiniones sobre la decisión de legalizarlo.
Sus historias tienen distintas circunstancias que las hicieron decidirse por no concebir una vida, sin embargo, hay un común denominador en todas las mujeres que deciden abortar: el miedo, miedo a desangrarse en el proceso, a ser descubiertas y estigmatizadas, y sobre todo, miedo a no poder con la responsabilidad de hacerse cargo de otra vida.
‘Pensé que Dios podía castigarme’
“ Ese día creí que me iba a morir, sangraba y sangraba, además tenía fiebre. Vimos en internet cómo ponerse las pastillas en la vagina, y de verdad tanto yo como Galileo (su novio) nos asustamos muchísimo. Luego de unas horas yo le pedía a Dios perdón y que me dejara vivir”, narró Génesis, a quien llamaremos así para proteger su identidad.

Génesis, quien actualmente, a sus 30 años, es madre de dos niñas y se desempeña como profesionista, abortó cuando aún era una adolescente, en primer semestre de preparatoria, a sus 16 años, aprovechando que su casa estaba sola su pareja la acompañó a realizar el procedimiento. Nunca dijo a nadie lo que había hecho y fue años después que se confesó para reconciliarse con Dios.
“ Yo siempre pensé que Dios podía castigarme, que a lo mejor no tendría bebés de nuevo, o que si tenía iban a nacer malitos, creo que estaba muy joven, por eso lo hice, me asusté y no supe qué hacer”, confesó la mujer, quien temía que su madre la regañara y por eso tomó la decisión de no tener a su primer hijo.
Génesis es ahora una defensora de la vida, y cuando amistades han pasado por situaciones similares, su primer consejo es que un niño siempre alegra la vida, que consideren tenerlo.
‘Es mejor de manera legal’
Jessica, quien está a punto de concluir su educación universitaria, usó misoprostol para interrumpir su embarazo en la semana 5, padeció los dolores por las fuertes contracciones, pero sobre todo el miedo a sufrir una hemorragia que la matara; para ella fue más sencillo, pues ya había mucha información en internet, aún así lo hizo con miedo.
“
Lo que más me daba miedo era que me diera una hemorragia, que tuviera que ir al hospital y ahí vieran lo que hice, o que me desangrara, son muchas pastillas las que recibe tu cuerpo. Pero yo no quería tener un bebé, no quería arruinar mi vida, soy muy joven”, confesó la mujer de 22 años.

Por eso celebra la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en torno a la despenalización del aborto, considerando que si una mujer lo va a hacer es mejor que lo haga en un hospital de forma segura.
“
Bueno la mujer puede hacer con su cuerpo lo que quiera, sus motivos tendrá, y es mejor que lo haga de manera segura en un hospital a que se meta en lugares clandestinos para realizar ese proceso”, señaló la joven.
Abortó a su segundo bebé
Viviana no rechazó ser madre la primera vez, incluso por eso se casó, terminó sus estudios universitarios ya cuidando a su bebé, pero tras un par de años de matrimonio se divorció y posteriormente sí recurrió al aborto inducido, pues consideró que no podría ver por ambos hijos.
“
Ahorita no puedo tener otro bebé, su papá sí responde por el que tengo, pero aún así no puedo trabajar si empiezo de nuevo con la maternidad”, expresó la mujer de 26 años.
Ella se muestra neutral ante la decisión de la SCJN, y es un ejemplo de que el aborto no es exclusivo para cierto estatus social, o mujeres muy jóvenes, incluso quienes ya han abrazado responsablemente la maternidad pueden luego rechazarla.
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