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Academia Nacional de Medicina de México honra a Rosario Barroso, patóloga que abrió brecha en el país

  Por Agencia Reforma

Publicado el lunes, 23 de octubre del 2023 a las 14:54


"Fue una vida entregada a la salud de los demás, porque prácticamente vivía en el laboratorio, diagnosticando e investigando"

Ciudad de México.- Transcurrieron 93 años para que una mujer, Rosario Barroso, se incorporara a la Academia Nacional de Medicina de México (ANMM), la agrupación médica más antigua y prestigiada del País, fundada en 1864.

Ahora, la especialista en anatomía patológica no solo dispone de un busto en la ANMM -el primero de una médica en la galería de la asociación-, sino que sus aportes se estudian y se ha convertido en un modelo para las alumnas de esta profesión, pondera Germán Fajardo Dolci, director de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Fue una vida entregada a la salud de los demás, porque prácticamente vivía en el laboratorio, diagnosticando e investigando”, destaca.

Un siglo después del nacimiento de Barroso (1921-2006), las mujeres dejaron de ser minoría en las aulas universitarias de medicina para constituirse en una mayoría del 70 por ciento, expone el también presidente de la ANMM.

 

Hace unos 30 años la proporción era inversa, con 70 por ciento de estudiantes varones y dos décadas atrás se equilibró, ahora resulta mayoritaria la presencia femenina tanto en pregrado como en posgrado, comenta a propósito del Día del Médico, este 23 de octubre.

Lo atribuyo a dos cosas. Por un lado, la mayor participación de la mujer en todas las actividades y, por otro, una mayor sensibilidad en temas que tienen que ver con la persona, con la sociedad y con la ciencia, y la medicina conjunta estas tres áreas, entre muchas otras.

También hay más mujeres que hombres en todas las residencias. Donde todavía no se iguala es en los puestos de mando, con una mayor proporción de hombres, pero por la capacidad y el desempeño que tienen esto no tardará mucho en igualarse”, prevé el médico cirujano, especialista en Otorrinolaringología y Maestro en Alta Dirección.

Ámbitos de la medicina tradicionalmente asociados a los varones, como la ortopedia, muestran un número creciente de doctoras. Refiere el caso de la titular del Hospital de Traumatología, Ortopedia y Rehabilitación “Dr. Victorio de la Fuente Narváez”, Fryda Medina, primera directora general de una Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) del IMSS.

Año con año se incrementa también la participación de las mujeres en la Academia Nacional de Medicina de México (ANMM), cuya primera presidenta, en 2018, fue la neuróloga Teresita Corona. Representan un 25 por ciento, estima Fajardo Dolci.

El pasado 8 de marzo se formó el Comité de Género de la ANMM, encabezado por la fisióloga Marcia Hiriart.

Una médica tenaz

Rosario Barroso, originaria de Oaxaca, estudió y ejerció la medicina a contracorriente de su propio padre.

Desprovista del apoyo familiar, trabajó en unos laboratorios para costearse la carrera de medicina.

Lo hizo con excelencia. Terminó la licenciatura y se graduó como médica cirujana con mención honorífica”, subraya Fajardo Dolci.

Realizó su maestría en Ciencias Médicas en Anatomía Patológica en 1962 y su doctorado en Ciencias Médicas con especialidad en anatomía patológica en 1968, en la UNAM.

De 1948 a 1950 realizó estancias en Estados Unidos, en los departamentos de patología del Columbia Medical Center, el Veterans Administration Hospital, el Memorial Hospital de Nueva York y el Armed Forces Institute of Pathology.

 

Barroso”, puntualiza Fajardo, “aprende estas técnicas y las trae a México para hacer diagnósticos más precisos para la población”.

Pocos patólogos antes o después de ella han cubierto un entrenamiento académico de semejante prestancia”, escribe el neurólogo Julio Sotelo en una semblanza publicada en la Gaceta Médica de México en 2006, en la que recuerda que Barroso dominaba, además del español, el inglés, el francés y el alemán.

La doctora Barroso se hizo notar por su dedicación, sus conocimientos, su mano diestra y su capacidad de observación científica; a mí, en lo personal, en mi adolescencia profesional me parecía que compartía un aire de similitud con Marie Curie”.

Profesora de la UNAM y del Instituto Politécnico Nacional, Barroso fundó en 1945 el Departamento de Anatomía Patológica en el Hospital de Enfermedades de la Nutrición. Fue investigadora de tiempo completo en el Departamento de Anatomía Patológica del Instituto Nacional de Cardiología (1952 a 1973) y jefa del Laboratorio de Neuromorfología Celular del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, de 1983 a 2005, entre muchos otros cargos.

El busto de Rosario Barroso, inaugurado el pasado 13 de octubre -Día Internacional sin Brasier- fue obra de la artista Carmen Parra y exhibe a la médica con una sonrisa, no con el tradicional gesto solemne que caracteriza a las efigies.

Fue una elección de la pintora y escultora a partir de una serie de fotos de Barroso, comenta Fajardo Dolci.

Creo que es un mensaje acerca de que no solo se puede llegar bien, sino de buenas”.

 

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