Espectáculos
Publicado el martes, 1 de julio del 2025 a las 19:34
Ciudad de México – El mundo de la ópera lamenta la partida de una de sus más grandes voces: la soprano mexicana Gilda Cruz-Romo falleció la noche de este lunes 30 de junio a los 85 años de edad. Su deceso marca el fin de una era para una artista que conquistó los escenarios más prestigiosos del planeta.
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La Ópera de Bellas Artes, donde debutó en 1962, recordó su extraordinaria carrera. “Gracias a su extraordinaria calidad artística, se presentó en los escenarios más importantes del mundo como la Royal Opera House de Londres”, destacaron en un comunicado.
Nacida en Guadalajara en 1949, Cruz-Romo no solo pisó el Royal Opera House; su voz resonó en icónicos recintos como La Scala de Milán y el Teatro Bolshoi de Moscú, donde consolidó su reputación como una de las sopranos más importantes de su generación.

En una entrevista con MILENIO en 2020, Gilda Cruz-Romo compartió los detalles de su debut en la Metropolitan Opera de Nueva York. Recordó sus primeras audiciones en San Antonio, Texas, y su posterior triunfo en Nueva York, que le valió un contrato con la prestigiosa compañía. De 1970 a 1984, interpretó un impresionante total de 168 papeles protagónicos en el recinto neoyorquino, escenario que la vio despedirse de las tablas en 1984.
Durante esa misma entrevista, la soprano rememoró con cariño haber compartido escenario con luminarias como Mario del Monaco, Dario Franco Corelli, John Alexander y el célebre Plácido Domingo, a quienes describió como “todos ellos hermosos colegas, grandes colegas”.
Un momento cumbre en su carrera fue la grabación de un disco con el legendario Luciano Pavarotti, un concierto de la ópera Luisa Miller editado por la Radio Italiana. “Fue una maravilla. Lo han usado en las escuelas de canto de Europa para explicar lo que es el belcantismo. ¡Ahora ya no hay belcantismo, nada más gritan!”, comentó con su característico ingenio.

Para Cruz-Romo, la ópera era el arte completo: “Tiene ballet, música orquestal, teatro, vestuario, escenografía. Es algo maravilloso”, declaró la cantante, quien en 2006 fue galardonada con la prestigiosa Medalla Bellas Artes.
El consejo que Gilda Cruz-Romo legó a los cantantes jóvenes resume su propia trayectoria de disciplina y excelencia: “Yo siempre llegué preparada. Siempre fui muy profesional, muy ética y todo eso ayuda. Es mucho trabajo, mucho sacrificio, pero el pago es maravilloso. Hay que tener mucha dedicación y mucha lealtad a las partituras y darse tiempo, que es un gran amigo. Hay que tener paciencia, esperar a madurar la voz”.
Su legado, sin duda, perdurará en la historia de la ópera mundial y en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de escuchar su inigualable voz.

Con información de MILENIO
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