Aferrado a la silla
Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, para los cuates, repitió una y otra vez que no dejará la dirigencia nacional del PRI, aun con las voces disidentes, muchas de ellas provenientes del viejo PRI, que le reclaman la silla ante los pobres resultados de la elección pasada.
La insistencia de “Alito” para mantenerse al frente del tricolor fue a raíz de su reunión con priistas de la vieja guardia, como Roberto Madrazo, César Camacho, Claudia Ruiz Massieu, Miguel Ángel Osorio Chong, Dulce María Sauri, Beatriz Paredes, Carolina Monroy, Manlio Fabio Beltrones, Humberto Roque, Pedro Joaquín Coldwell y Jorge de la Vega Domínguez.
¿Y luego?
Por cierto, con ganas de ser ratificado al frente del PRI en Saltillo, el que se asomó fue el diputado federal Jaime Bueno Zertuche, y lo hizo para advertir lo que Morena y el Gobierno federal estarán dispuestos a hacer en el proceso electoral del próximo año, con tal de hacerse del gobierno en estados como Coahuila.
El juego sucio que tiene identificado el legislador saltillense por parte de Morena y Palacio Nacional, va desde el uso de programas sociales para financiar la estructura del partido guinda, amenazas a los beneficiarios de programas sociales para que voten por los candidatos de Morena, promover el voto deliberadamente fuera de fechas permitidas, y violentar sin regateos la legislación electoral.
La pregunta obligada es qué está haciendo el PRI en terrenos como Saltillo para contrarrestar lo que el propio dirigente advierte.
¿Quieren desestabilizar?
Cobra relevancia la teoría de que el Gobierno federal, a través del Instituto Nacional de Migración, encamina esfuerzos para lograr que la crisis por la nueva oleada de migrantes estalle en Coahuila, justo una de las dos entidades que el próximo año van a renovar la gubernatura.
Primero, el INM permitió a más de mil venezolanos, cubanos y nicaragüenses, es decir, personas originarias de estados cuyo régimen defiende el presidente Andrés Manuel López Obrador, transitar tranquilamente por territorio nacional, precisamente cuando llegaron a Saltillo, se les impidió seguir su camino. ¡Qué casualidad!
Además, a los migrantes alguien les calentó la cabeza y hasta bloquearon el periférico Luis Echeverría Alvarez, a la altura de la central camionera.
Por cierto, con el problema encima, el que ni da la cara es Francisco Garduño Yáñez, quien en el Gobierno federal cobra como titular del INM.
Buenas referencias
El que se dejó ver este martes por Saltillo fue el magistrado Rafael Guerra Álvarez, presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado.
Estuvo en el Encuentro Nacional de Unidades de Derechos Humanos e Igualdad de Género, junto a su colega de Coahuila, Miguel Felipe Mery Ayup.
Guerra es presidente de la Conferencia Nacional de Tribunales de Justicia, pero como abogado llegó a su punto más álgido cuando llevó la defensa del ahora presidente Andrés Manuel López Obrador contra el desafuero, cuando estuvo al frente del Gobierno de la Ciudad de México.
Guerra además es esposo de Eva Verónica de Gyves Zárate, integrante del Consejo de la Judicatura Federal y excandidata a ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es decir, Cuatroté pura.
El caso es que por la tarea que desarrolla en Coahuila, Mery Ayup, el anfitrión, tuvo buenas referencias del magistrado Guerra.
Buen fin
El que estará este jueves en Saltillo es Lorenzo Córdova Vianello. Al presidente del Instituto Nacional Electoral ya le gustó Coahuila, pues hace una semana vino a dictar una conferencia sobre temas electorales.
Esta vez viene a la firma de un convenio de colaboración con el Gobierno del Estado para abonar a la identificación de restos humanos que podrían corresponder a personas con reporte de desaparición.
¿Qué tiene qué ver el INE en todo esto? Que pondrá el padrón electoral a disposición de la Comisión Estatal de Búsqueda y de la Fiscalía Especializada en la Atención de Personas Desaparecidas.
Si en otros momentos el documento pasa de mano en mano entre políticos, vaya usted a saber con qué fin, que no se use para un buen fin.
Calma chicha
Por lo pronto hay calma chicha en la Escuela Superior de Música, en donde a lo mejor la matrícula no es muy alta, por lo menos no respecto a otras instituciones de la Universidad Autónoma de Coahuila, pero ¡ah cómo causan ruido alumnos y maestros!
El caso es que este miércoles habrá sesión del Consejo Directivo y muy seguramente saldrá la convocatoria para la elección del nuevo director, luego de la renuncia, según esto voluntaria, de Arturo Rodríguez Torres.
Tienen razón los alumnos en reclamar estabilidad en su escuela, y al pendiente de esto anda personalmente el rector Salvador Hernández Vélez.
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