Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el viernes, 1 de mayo del 2015 a las 14:09
Saltillo, Coah.- Un obrero pasa sus días en el Penal de Saltillo acusado de un asalto, mas dice que es inocente, que fue confundido con otra persona que había perpetrado un robo a las afueras de un banco.
De acuerdo con información periodística, Luis Carlos Gutiérrez Laureano fue detenido el pasado noviembre junto a Gilberto Jiménez, Jairo Ulises González Gloria y Alexis Rafael González Valdés, por haber asaltado a una mujer que se dirigía a realizar un depósito a un banco en el norte de la ciudad.
En entrevista en el área educativa del Penal, el interno, de 18 años, comparte los hechos que lo llevaron a prisión.
Todo comenzó aquel lunes cuando se reunió con un amigo que vivía por su casa. Un día antes habían planeado ir a buscar trabajo porque estaban desempleados.
Caminaban por el bulevar Jesús Valdés Sánchez, cerca de la plaza de toros, donde hay varias factorías; no traían ni para el camión.
En eso fueron interceptados por un convoy de patrullas y fueron detenidos para una revisión y abordados a una camioneta; momentos antes se había cometido un ilícito relacionado con un banco, en el que delincuentes se llevaron casi 100 mil pesos.
“Nos llevaron con unas señoras y dijeron que nosotros habíamos sido, pero no traíamos nada”, detalló.
La descripción de las ropas que llevaban los fugitivos coincidía con las de Luis Carlos y su acompañante.
Cuando arribaron a la corporación, los elementos reportaron que los habían capturado con la cantidad en mención y una pistola deportiva.
Pese a los señalamientos de los detenidos de que nada tenían que ver con los hechos, fueron privados de la libertad y llevados ante el Ministerio Público, que luego los consignó al Penal. La acusación que ahora enfrentan es la de robo con violencia e intimidación en las personas.
Luis tenía poco de haber llegado a la ciudad en busca de trabajo procedente de Monterrey, allá laboraba con su padrastro en unos restaurantes, pero un disgusto los distanció y motivó su viaje a la capital coahuilense.
El interno se lamenta de su situación, ya que era el sostén económico de su madre, que es viuda, así como de una hermana y su sobrino, ya que su cuñado había fallecido, además es casado y tiene que ver por su esposa.
Cuando se le pregunta si es culpable del delito el reo expresa: “¿Qué pues?”, y tajante dice que no.
Lleva 6 meses encerrado y se queja de que aún no recibe sentencia; a él ya le tocó el sistema de juicios orales, detalla que supuestamente para el 11 de marzo ya iba a estar condenado, pero no ocurrió así.
Ahora, como sabe preparar alimentos, trabaja como ayudante en la cocina del Penal, le toca elaborar los alimentos que se sirven en la comida y en la cena.
El interno no tiene momentos para estar triste por su situación porque el trabajo lo absorbe, labora en jornadas de las 7 de la mañana a las 10 de la noche.
Para una de las comidas, dice como ejemplo, tiene que preparar 80 kilogramos de arroz y cinco ollas de discada, entre otras cantidades.
La elaboración de la comida inicia desde las 9 de la mañana, debe quedar lista a mediodía y la cena comienza a prepararla desde las 2 de la tarde, tiene que estar lista a las 4:30 de la tarde.
“Como el cocinero ya se va, yo me quedé de cocinero, tengo una semana apenas aquí, me está saliendo bien la comida, hago lo que me traen, si me dicen: ‘Haz sopa’, la hago”
De lo que saca en la cocina es en la manera que les ayuda a sus familiares.
Aunquen lo mata el encierro extraña más a su familia, se preocupa por su madre, quien ha sufrido mucho a raíz de su detención e ingreso a prisión.
“Con esto que tiene que venir y su revisión y todo no me gusta, tengo que hacer que mi madre pase esto”, detalló.
Recuerda que como todo joven, le gustaba juntarse con la raza en las esquinas, pero que nunca anduvo de más, su padrastro le enseñó a trabajar y a ganar dinero de manera honrada, incluso presume que sabe manejar tráileres.
Cuando lo detuvieron, los uniformados le dijeron que por los tatuajes y les contestó que fue un error que cometió y que se arrepiente porque nunca se van a quitar, se los hizo cuando estaba en la secundaria.
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