Por suerte pasó ya la consulta de ratificación o Revocación de Mandato del Presidente de la República –consulta convocada por él mismo– la cual por suerte no pudo tener un mejor resultado. Y digo que el resultado fue de lo mejor, dado que el mismo satisfizo a todos los actores políticos, ya que todos han interpretado estos resultados como mejor les conviene; el Presidente asegura que ganó la consulta, la oposición también, y hasta el INE se dijo ganador de la misma, en virtud de haber demostrado que pudo organizar una elección compleja, con pocos recursos y convocando a la ciudadanía a participar, tanto en las mesas de casillas como en las urnas. Acallando con esto las ganas del Presidente de seguirlos culpando de todo lo malo.
Ante tal panorama, intentaré dar una lectura imparcial de lo sucedido el pasado domingo por lo que cuidaré, en lo posible, no herir ninguna susceptibilidad de cualquiera de las partes que tuvieron a bien participar, no participar y abstenerse de participar en este ejercicio sui generis sin marco de referencia. Por lo que de entrada, no caeré en la tentación de compararlo con las elecciones presidenciales de 2006, 2012, 2018, o con los votos de candidatos presidenciales anteriores, y mucho menos contra las elecciones intermedias, ya que creo fielmente que todas esas comparaciones pueden resultar engañosas por lo que hay que evitarlas.
Una vez establecido lo anterior, de entrada, debemos reconocer que este ejercicio nos dejó ver que el Presidente conserva su base, la misma que le ayudó a conseguir la consulta, y que es de 15 millones de votantes, una base nada despreciable. Pero también es necesario reconocer que, si en la boleta de la consulta no estaba el sí o el no únicamente, en estricto sentido debemos considerar que el salir o no a votar era la única manifestación de voluntad del electorado para que el Presidente entendiera su rechazo, por lo que ganó abrumadoramente el no salir a votar, 83 contra 17, entonces me parece, que sí fue una derrota de López Obrador.
Ahora bien, a pesar de lo anterior, la oposición al Presidente después de este ejercicio, está obligada a leer a esos 15 millones de votantes como base o piso, y no como techo, ya que sería un error estratégico creer que esos millones de votantes que ellos aseguran perdió Andrés Manuel ahora son de la oposición, y si confían en eso y no hacen lo necesario para realmente ganarlos o convencerlos, correrán el riesgo de que vuelvan al capital del actual régimen.
Hasta aquí creo pudiera hacerse una lectura imparcial de este ejercicio de Ratificación-Revocación inédito en nuestro país. Sin embargo, no es posible seguir siendo imparcial cuando se pretende calificar el desarrollo de la consulta desde la legalidad, y es que los de la 4T, desde la preparación y hasta el día de la celebración, hicieron su consulta un festival de atropellos y actos de impunidad. Si no lo cree, entonces trate de explicar estas cifras: En el centro y sur de nuestro país hubo 100 casillas con más del 95% de participación; En el 38% de las casillas de allá hubo más del 100% de votación; La casilla 1868 del poblado de Villa de Flores Chiapas, tuvo un 137 por ciento de participación y 13 secciones electorales de ese mismo estado tuvieron más votos que la lista nominal. Entonces, ¿todavía piensa usted que fue un afortunado ejercicio?
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