Ese término no fue acuñado por un servidor de ustedes, se refiere al evidente proyecto, propiedad de gente ajena al país, de convertir a América Latina en una región de proveedores de materias primas, productos pecuarios y agrícolas y labor industrial, de poco precio y valor agregado, pero gran rendimiento.
Las naciones de América Latina, en el siglo 20, tuvieron avances en educación, infraestructura e industrialización, en algunos casos, en forma exitosa. Fue admirable el proyecto exitoso brasileño de tener sus vehículos impulsados por etanol extraído de su producción de caña de azúcar.
Argentina y otros países sudamericanos, tuvieron buen desarrollo industrial y agrícola, México tuvo también avance importante en la industrial y agricultura.
Pero, así como en toda agrupación existe quien solo estorba, (como el metiche en la junta, que vive para aplastar cualquier proyecto, pero no genera ninguno), durante todo ese esfuerzo de millones de personas, estuvo ahí, el socialismo, frenando eficientemente el avance de esos países.
Por eso vemos ese esfuerzo enorme de castrar a la educación en México con grotescos libros de texto que parecen más panfletos de la 4T.
Y no solo en América, el socialismo ha sido causa y bandera de genocidios y explotación de compatriotas en todo el mundo.
Mao en China, Stalin en unión soviética, Pol Pot con su Khmer Rouge en Camboya… y nunca pudieron alimentar a sus pueblos…
En todo ese tiempo fueron grandiosos contribuyentes de la industria de armamentos.
No sorprende que AMLO este pasando cada vez más poder económico a la milicia.
No veo lejana la imagen de aquel Hugo Chavez gritando a voz en cuello: “exprópiese”.
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