Esfuerzos y agendas públicas y del sector privado están enfocados en atender las prioridades de la contingencia sanitaria, por el incremento en los contagios por el Covid-19 en el país y específicamente en Coahuila, donde las autoridades locales han decretado una serie de acciones para hacerle frente a la pandemia, que mantiene a una buena parte de la población en el llamado aislamiento social.
Pero no todas las familias pueden quedarse en casa y esperar a que pase la crisis de salud por el coronavirus. Hay quienes viven al día, hogares donde la máxima es “día que no trabaje, día que no come mi familia”. Y lo mismo viven empacadores, vendedores ambulantes, meseros, aseadores de calzado, albañiles, soldadores o trabajadoras del hogar, quienes no pueden decir “me quedo en casa”.
La situación no es nada favorable para ningún sector. Ni para el gubernamental o empresarial, ni para el resto de la población. La crisis se viene agravando en el país y Coahuila no quedará ajeno a la problemática que se vive ahora mismo y en medio de la pandemia y los contagios del Covid-19, que obligará a las entidades a recrudecer las restricciones de convivencia, conforme avance el número de infectados.
Existen factores que obligarán a reflexionar en lo que viene, en el plan económico emergente que necesitarán México y sus 32 entidades en los servicios de salud y la atención de urgencias, en las inversiones privadas que llegarán y en el apoyo a dueños de pequeños capitales o empresarios que le siguen apostando a la entidad y a la nación.
Los conocedores del tema aseguran que el escenario económico mundial y en México no dejará otra salida más que la diversificación de ingresos, la mejora y disposición de medios de pago y compras online, el uso del bigdata, la exigencia de una formación constante de las generaciones y el desarrollo de marcas personales, además de otros aspectos que estarán en el rediseño de las políticas económicas y de crecimiento de la República.
Los segmentos más afectados son por ahora el sector salud y la economía nacional que, ante la baja del precio del petróleo, la drástica caída del peso frente al dólar, el cierre parcial de fronteras y ahora la crisis sanitaria por el coronavirus, pondrán a prueba la capacidad y resistencia de la población. Por ello urgen acciones concretas desde el timonel nacional. Desde quienes toman las decisiones y hacen Gobierno.
La sociedad civil se ha visto mayormente organizada, difundiendo acciones, exigiendo respuestas al Gobierno federal y los estatales. Periodistas dando información sobre la pandemia en tiempo real, jugando un papel importante en la comunicación y el vínculo con las autoridades en esta contingencia.
Sin embargo, la sociedad, colectivos, académicos, empresarios, etcétera, debe seguir atentos y exigentes, demandando acciones de gran calado que requiere el escenario nacional, con base en el aprendizaje de esta lección que está dejando el Covid-19 y las posturas de quienes están al frente de los tres niveles de Gobierno.
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