La publicación en las redes sociales y en los diarios del Grupo Reforma de una fotografía del gobernador Miguel Riquelme sin mascarilla y codo a codo con los alcaldes de Monclova, Saltillo, Progreso y San Juan de Sabinas, el jefe de su oficina, Lauro Villarreal, y el empresario Urbano Santos, lo distanció de la capital. La imagen -dijo- era «para consumo personal». Ergo: no para echar leña al fuego de la pandemia por coronavirus al mostrarlo como un político que en público dice una cosa y en privado hace lo contrario. Menos aún para atizar el futurismo político.
El lagunero ha mostrado gratitud hacia Saltillo por darle el margen de votos para ganar la gubernatura hace tres años. Por momentos, la elección parecía decidida por el panista Guillermo Anaya. Manolo Jiménez se decantó por Riquelme cuando la candidatura estaba en vilo y le abrió puertas con los empresarios. En premio recibió la alcaldía para un periodo total de cuatro años. Además, ser paseado y placeado por el Gobernador le coloca entre los aspirantes tempraneros para la sucesión de 2024. La carrera, sin embargo, aún no empieza.
«Ventanear» a Riquelme sin cubrebocas ni la debida distancia en el convite del 19 de julio con los alcaldes de la Región Carbonífera -según escribió el corresponsal de Reforma Rolando Chacón-, fue un desliz y un error de cálculo. Máxime porque el coronavirus registró por esos días uno de sus mayores picos. Después de la difusión de la fotografía, el Gobernador y el Alcalde dejaron de asistir juntos a actos públicos, limitados de por sí por la pandemia. El 7 de agosto, Riquelme inició la construcción del Centro de la Cultura Científica. Óscar Pimentel, director del Instituto Municipal de Planeación, acudió en representación de Jiménez; y la senadora lagunera Verónica Martínez, como invitada especial.
El Alcalde no asistió a la reunión de Riquelme con los organizadores de la ruta Coahuila 1000 Desert Rally. La competencia, desarrollada del 26 al 29 de agosto, marcó el reinicio de actividades turísticas tras el paro obligado por la pandemia. Tampoco acompañó al Gobernador en la evaluación del programa Oficinas Verdes. No se informó si Jiménez estaba de vacaciones, pero su ausencia, después de la fotografía, dio pábulo a especulaciones.
El 10 de agosto, la Alianza Federalista, cuyas sesiones suelen ser en la capital del estado sede, celebró en Torreón la Junta Interestatal Covid-19 con la participación de nueve gobernadores. Esta vez no asistió el Alcalde de Saltillo, quien ha acompañado al Ejecutivo en giras fuera de la capital -como la del 19 de julio en la Región Carbonífera-, de Coahuila e incluso del país.
El Gobernador regresó a Torreón el 11 de agosto para inaugurar, junto con el alcalde Jorge Zermeño Infante, la planta Alfagomma. La inversión, por 15 millones de dólares, dará empleo a 250 personas en su primera etapa. El mismo día, encabezó la reunión del Subcomité Técnico Regional Covid-19 acompañado por los presidentes municipales de la Comarca Lagunera.
El 12 de agosto, Riquelme viajó a los Cinco Manantiales para poner en marcha la construcción de un cuartel en Villa Unión donde el 30 de noviembre pasado, mientras rendía su segundo informe ante el Congreso, un comando del cártel del Noreste se enfrentó con policías federales y del estado.
El Gobernador y el Alcalde de Saltillo reaparecieron juntos el 13 de agosto en la entrega de constancias a personas curadas de la enfermedad por coronavirus y a la reunión del Subcomité de Acciones de Contención de la pandemia. La curva de contagios de Covid-19 no se ha aplanado, pero una fotografía domó de momento el futurismo político.
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