El acuífero de la Comarca Lagunera descendió 100 metros en el último siglo. La situación se agravó a partir de los años 70, entre otras razones por la explotación de al menos 2 mil 600 aprovechamientos de agua subterránea. El déficit entre la extracción y la recarga es de 422 millones de metros cúbicos anuales. El proyecto Agua Saludable, en el cual concurren los tres niveles de Gobierno y el sector privado a través de Grupo Lala, resolverá el problema de manera integral, dijo la directora de la Comisión Nacional del Agua (CNA), Blanca Jiménez Cisneros, en el arranque de una obra cuyo final no verá, pues fue propuesta para ocupar la embajada en Francia. Su reemplazo será Germán Martínez Santoyo, responsable del programa.
La Revista Mexicana de Medicina Física y Rehabilitación publicó en 2003 un estudio sobre el tema, el cual concluye: “Por los resultados obtenidos podemos afirmar que en los individuos con HACRE (hidroarsenicismo crónico regional endémico) existe una polineuropatía sensorial y motora de predominio distal en miembros superiores (…), en inferiores la afección es menos severa. Los datos de cáncer de piel y de daño hepático, así como los demás signos de HACRE como neuropatía periférica indican desafortunadamente la irreversibilidad de la patología, tanto por el tiempo de exposición, así como (por) el efecto acumulativo del arsénico en los pacientes estudiados, que, aunque se retiren del tóxico se espera presencia del daño”.
El clamor de agua limpia y suficiente en La Laguna es secular. De acuerdo con Jiménez, posdoctorada en Tratamiento de Agua Residual y Reúso (Francia, 1987), el proyecto estará terminado hacia finales de 2023. La obra satisfará la demanda de 1.6 millones de habitantes de Torreón, San Pedro, Matamoros, Francisco I. Madero, Viesca (Coahuila), Gómez Palacio, Lerdo, Tlahualilo y Mapimí (Durango). Reducir la sobreexplotación de los mantos freáticos permitirá disponer de más líquido para el ambiente y un mejor uso en el campo y las ciudades, apuntó.
Jiménez no pudo evitar caer en la adulación. “Este tipo de decisiones son las que caracterizan a su gobierno, —le dijo al presidente López Obrador— corrigen el rumbo de más de 40 años de las políticas antes implementadas y transforman todas las decisiones”. Enseguida mencionó las obras realizadas por la CNA en Coahuila y Durango y los empleos generados, como un mentís a los escépticos. “Con estas políticas, señor Presidente, seguimos sus instrucciones de atender el derecho humano al agua y al saneamiento, pero también al sector agropecuario, el cual, se ha dicho aquí (en La Laguna), es motor del desarrollo económico”.
Tampoco podía faltar el dogma: “Agua saludable para La Laguna es un proyecto que tiene el potencial de unir, pues valorar el agua también es valorar el interés público sobre el privado, porque el agua es de todos (…). Por eso el agua está bajo la rectoría del Estado, porque es fundamental para atender a todos los usos y a todos los usuarios, y para no descuidar a los más vulnerables, a los más pobres”.
Y si la 4T impone su voluntad en todo y hace consultas amañadas a la Madre Tierra, ¿por qué no también desafiar a la gramática e interpretar al líquido vital? “El agua es una palabra femenina y, a pesar de ello, se le pone el prefijo ‘el’ (sic). Dicen que, porque se oye mal decir ‘la agua’, pero el agua sabe que esto no es cierto: es porque tiene el valor de retar a la gramática y a los estándares de la sociedad. Tiene también el valor de retar a la gravedad y se va de arriba con la humedad cuando debería irse para abajo”.
Disgresiones aparte, el meollo es que después de bregar durante varias generaciones y de intentos fallidos como el Plan MEVA, La Laguna tiene al fin la solución de un problema ancestral al alcance de la mano.
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