Arte

Publicado el lunes, 14 de noviembre del 2022 a las 04:05
Guadalajara, Jal.– La guitarra, el bajo y la batería suenan potentes a la espera de la eterna gloria, pero la victoria no siempre es el destino y eso lo saben muy bien los integrantes de†La Armada Invencible, un grupo de heavy metal tapatío que termina por sepultar sus ansias de éxito: la vida les refriega en la cara que sus pretensiones tendrán que esperar para mejor momento.
En su más reciente entrega literaria, Antonio Ortuño (Zapopan, 1976) regresa a la escena metalera de la Guadalajara de los 90. En el camino provoca un ejercicio de nostalgia, de recuerdo de las tocadas de antaño, pero también pone en juego el peso de la amistad y cómo el paso del tiempo es implacable aunque siempre hay un sitio para la recuperación de las ilusiones.
A Ortuño no le interesa escribir sobre trending topics, sino sobre temas que personalmente le mueven. Lo hizo con Olinka, en la que abordó el narcotráfico y la gentrificación, y con La Fila India, que retrata la tragedia de la migración en un país imposible.
Ahora vuelve a las vitrinas literarias con La Armada Invencible (Seix Barral, 2022), una novela que cuenta la historia de un grupo de metal que antes de triunfar se topa con la cruda realidad: los pleitos entre los integrantes y la dura escena musical, hacen imposible que logren su cometido.†
Ya cuarentones, con múltiples achaques y una vida despegada de la música, Barry, el creador de la banda, decide que es momento de volver a los escenarios. En esa travesía llena de melancolía, humor negro, irreverencia pero también de mucha esperanza, los protagonistas se reencuentran con sus viejas fantasías y con la enorme posibilidad de cambiar la historia, acompañada de una banda sonora rotunda, con cortes de Black Sabbath, Metallica, Iron Maiden, AC DC y una larga lista de bandas.
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Esta novela tiene que ver sí con la música, con el rock desde luego, pero también es una novela sobre la amistad, el paso del tiempo, sobre la pérdida y la recuperación de las ilusiones que también son temas con los que la gente se vincula y que no tiene que ver con los†trending topics”, relata Ortuño.
El inicio
El germen de la novela viene desde 2017. A diferencia de sus novelas anteriores, Ortuño empezó a escribir de forma aislada, pero sobre todo a configurar la trama a partir de la grabación de notas de voz. Durante su estancia en Alemania, en 2018, hacía muchas caminatas que propiciaban este ejercicio y así le dictó a su teléfono móvil y a su computadora, lo que le permitía además escuchar el tono y el ritmo de cada uno de los personajes en un lenguaje coloquial que se mantuvo hasta el manuscrito final.†
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Me interesaba cambiar los procesos de escritura, empecé a tomar notas de voz y luego comencé a hacer un dictado que sirvió de materia prima, toda la novela fue dictada, lo que me permitió conservar algo que para la novela es muy importante, que es el lenguaje vivo”, describe el autor de Esbirros.
Los protagonistas Yulian, Barry, el Gordo Aceves, Pati, Isaías y el Mustaine, conjugan una multitud de voces. Cada uno en sí podría protagonizar su propia novela, pero en La Armada Invencible se unen para contar la historia de un grupo que nunca pasó de las tocadas íntimas en un bar, que se desbarató y que más de 20 años después busca reescribirse.
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Es un poco la crónica de esos intentos de recobrar esta suerte de paraíso perdido de los horizontes juveniles que desde luego es una idea graciosa y a la vez trágica, los personajes hicieron su vida como le pasa a la inmensa mayoría de las personas que tuvieron una banda de rock o que eran artistas de jóvenes, pero la realidad los machacó.
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La Armada comienza justo cuando después de una crisis el Barry decide volver a juntar a la banda y le entran a esta suerte de pantomima y juego, pero que tiene mucho de nostalgia aunque no sea muy realista, porque si no la hicieron cuando tenían 20 años, menos la van a hacer cuando tienen 45, pero es lo que dispara la trama, ese intento que puede ser gracioso o trágico, muy humano, de intentar resistirse a lo inevitable que es decaer y hundirse”, reflexiona Ortuño.
No es una novela biográfica, pero el propio Ortuño es melómano, incluso entró un tiempo a la escuela de música y tuvo un grupo de punk en el que tocaba la batería. La música siempre ha estado presente, incluso le prestó una de sus anécdotas a uno de los personajes, pero en esta ocasión le interesaba borrar los clichés de las bandas de metal y sacar de la ecuación a los tipos rudos.
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Mi idea era romper con el cliché posible de la banda metalera, de cuatro tipos duros, serios, me interesaba poner en crisis esta idea de la banda metalera; parte de la gracia de la novela es que hay personajes distintos, contrastantes y con sus propias historias”, añade el autor que ha ganado reconocimientos como el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero y el Premio Bellas Artes de Cuento Hispanoamericano Nellie Campobello.
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