El relojero, cuya vocación fotográfica rescató para la posteridad sitios cautivadores del Saltillo de no hace muchos ayeres, imágenes que hablan de lo histórico de la ciudad, edificios o lugares ya desaparecidos, que quedan para el recuerdo plasmados en postales que el señor Carmona regaló a los saltillenses, aun no siendo de aquí, pues sus orígenes fueron la ciudad de Guadalajara, de donde vino con sus padres, para instalar la relojería El Cronometro, en la calle Pérez Treviño, entre Acuña y Xicoténcatl.
El legado de Alejandro Víctor Carmona Flores consiste en una colección de 315 fotografías históricas que documentan la arquitectura, las calles y la vida cotidiana de Saltillo durante la primera mitad del siglo 20.
Su primer trabajo fue como relojero en el negocio familiar. Un día compró una modesta y rudimentaria cámara fotográfica y comenzó a recorrer la ciudad, plasmando edificios y escenas de la pequeña urbe, en un periodo que comprende de 1920 a 1958.
Recorría la ciudad a pie y buscaba las horas centrales del día para lograr una gran nitidez y profundidad en sus tomas de edificios, algunos de los cuales que hoy ya no existen. Sus padres fueron Hipólito Carmona Hurtado y Gerarda Flores Rivera.
Más de 300 fotografías dan cuenta del interés de Alejandro tenia por la ciudad, sus edificios, las plazas, las calles, los espacios públicos y la gente. Su calidad le permitió ser fotógrafo oficial del Gobierno del Estado en un periodo de más de 30 años.
En El espacio local vuelto universo, título del hermoso libro escrito por el erudito Jesús de León, nos explica cómo Carmona hizo algo que muchos fotógrafos profesionales antiguos y modernos no practican.
“Logró sacar al tiempo en sus imágenes. El tiempo como transcurso, no como época, porque, si algo queda plenamente establecido en las fotos de Carmona, es la época en que fueron tomadas: de los años 20 a los años 50. Incluso en este aspecto hay que observar que a Carmona le tocó vivir en un Saltillo que, desde el punto de vista arquitectónico, había adquirido los rasgos de una personalidad propia”.
Es un lapso que va de la toma del poder del gobernador Gustavo Espinoza Mireles hasta poco después del suicidio del gobernador Ignacio Cepeda Dávila.
Alejandro V. Carmona y Consuelo López tuvieron nueve hijos: Herminia, Ernestina, Hipólito, Consuelo, Raymundo, Graciela, Minerva, Roberto y Carlos. Algunos de los nietos siguen la tradición Carmona, un legado para la historia de Saltillo.
Dato curioso
El famoso autorretrato del maestro Alejandro Víctor Carmona Flores, en las alturas de la Catedral de Santiago, en los años 20 o 30, es considerado por muchos como la “primera selfie” de Saltillo.
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