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Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 23 de enero del 2026 a las 01:47
Berlín.- Las acciones militares de Donald Trump en Venezuela y sus presiones sobre Groenlandia tienen a Alemania mirando con nerviosismo hacia Nueva York, donde guarda casi la mitad de sus reservas de oro.
Según un reportaje del diario alemán Bild, la preocupación en círculos políticos y económicos de Alemania va en aumento: el país tiene 1.236 toneladas de oro almacenadas en la Reserva Federal de Estados Unidos, cuyo valor actual ronda los 236 mil millones de euros (unos 276 mil millones de dólares).
En total, Alemania posee 3.352 toneladas de oro, las segundas reservas más grandes del mundo después de Estados Unidos. El valor total: 450 mil millones de euros (527 mil millones de dólares). Poco más de la mitad está en las bóvedas del Bundesbank en Fráncfort, otra parte en el Banco de Inglaterra, y el resto —casi la mitad del valor total— en suelo estadounidense.
La pregunta que resuena en Berlín es simple: ¿está seguro ese oro con Trump en la Casa Blanca?
“Nuestro oro no está seguro con Trump”, advirtió la Asociación de Contribuyentes alemana.
Emanuel Mönch, exjefe de investigación del Bundesbank, fue directo: “Almacenar tanto oro en EE.UU. es actualmente arriesgado”. Pidió que las autoridades alemanas trabajen en una “mayor independencia estratégica respecto a EE.UU.” y añadió: “El Bundesbank haría bien en considerar la repatriación del oro”.
Achim Warnbach, presidente del Centro de Investigación Económica Europea (ZEW), fue más contundente: “Actualmente, EE.UU. no es un socio fiable de la Unión Europea”. Por eso, según él, deben reevaluarse las “dependencias derivadas del almacenamiento de las reservas de oro alemanas en EE.UU.”.
Katharina Beck, portavoz de finanzas del Partido Verde, pidió directamente la reubicación del oro y señaló que esas reservas “no deben convertirse en un peón en disputas geopolíticas bajo ninguna circunstancia”. Mientras Trump esté en el poder, dijo, sería mejor “que las reservas de oro se mantuvieran en Alemania de ahora en adelante”.
A pesar de las voces de alarma, el gobierno alemán y el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, han rechazado hasta ahora cualquier reubicación del oro. En octubre pasado, durante la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, Nagel elogió las “excelentes condiciones de almacenamiento” del oro alemán en Estados Unidos.
Clemens Fuest, presidente del Instituto IFO, que analiza política económica en Alemania, desaconseja una “repatriación precipitada”. Según él, una medida así “solo echaría leña al fuego en la situación actual” y “debería evitarse”. “Esto debería abordarse en una situación donde no exista un conflicto grave”, agregó.
Michael Hüther, director del Instituto Económico Alemán (IW), también quiere que el oro permanezca en Nueva York: “Logísticamente, una repatriación no sería muy complicada. La única pregunta es cuál sería el beneficio”. Según él, por razones de política monetaria puede ser sensato mantener el oro en EE.UU. para ciertas transacciones. “Al final, el Bundesbank, como mucho, ahorraría algo en costos de almacenamiento. Ciertamente, no impresionará a Trump”, declaró.
Pero el debate está abierto. Y mientras Trump siga amenazando aliados históricos y moviendo sus fichas militares por el mundo, Alemania seguirá preguntándose si su oro está realmente a salvo al otro lado del Atlántico.
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