“ …y no contentos con murmurar, la verdad, como si la verdad no fuese bastante, aún añade calumnias, calumnias, a sabiendas de qué lo son y esto ya es exponerse más bajo, mucho más bajo; que si murmurar la verdad aún puede ser la justicia de los débiles, la calumnia no puede ser nunca más que la venganza de los cobardes.”Benavente.
Esta calumnia amenaza con vulnerar los principios deontológicos del periodismo; la veracidad, la humanidad, la imparcialidad y el respeto a la privacidad.
La verdad es un deber. Por tanto, la información debe ser verídica, contextualizada y contrastada. Donde los hechos se separan de las opiniones o posiciones personales. Donde la nota no encuentre origen en patrocinios políticos, económicos o comerciales que alteren su contenido.
Edmundo Cázares Cárdenas, un periodista con medio siglo de experiencia se atrevió a publicar en El Universal, una entrevista falsa a Carlos Monsiváis, arguyendo que era de archivo, misma que no tardó en ser desmentida por los familiares del entrevistado.
A pesar que el Periodista reconoce que no cuenta con evidencia física de la entrevista de las notorias inconsistencias detectadas, de la incongruencia en el lenguaje presentado con el empleado por Monsivais, del despido que le aplicó El Universal al periodista y de las disculpas de este. Un grupo de infames conservadores se dio la tarea de realizar una red enfocada a viralizar la denostacion del intelectual y del ex Presidente.
Es un deber denunciar la instrumentalización del periodismo, porque esto destruye la confianza pública y debilita la convivencia democrática.
Esta corrupción reduce el debate sustituyendo argumentos racionales por ataques personales; que, cuando son calumnias, lo convierten en la más baja práctica de la profesión.
Aunque El Universal emitió una disculpa pública deslindándose de la publicación y despidió a Cázares, el daño está hecho.
La pérdida de credibilidad en este medio acosa a toda la prensa escrita con un posible efecto, igual al del escándalo de los diarios de Hitler de 1983.
Es imperioso que el comité de ética de ese medio, sancione de manera pública al periodista y que el resto de los medios escritos suscriban esta alerta ética en tiempo de canallas.
El que antes fue rebozado
va de bolsillos vaciados.
En pos, una motocicleta
y algún crédito usurero.
Por caminar; dos senderos:
Los hechos que nunca fueron.
La verdad que los desmiente.
Y el global de la calumnia
enmendando a su derecha.
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