Sabemos que a la 4T le gusta eso de aplicar recortes a diestra y siniestra. Sabemos también que es el estilo del Presidente el cortar el árbol en lugar de retirar las manzanas podridas, cuando de sospechas de corrupción de trata, pero como que se les está pasando la mano.
La oferta era acceder a un sistema de salud pública de primer mundo, mejor que el de Noruega, pero la ruta que se transita para lograr tal objetivo parecería contraproducente: recortes y más recortes en el presupuesto asignado para la compra de medicamentos, como si no se sufriera en estos momentos y en todo el país, de desabasto.
Resulta que el Paquete Económico proyectado para el 2023 consigna que se destinarán 107 mil 500 millones de pesos, lo que significan 18 mil 500 millones de pesos, 14.7%, menos recursos que en el 2022, con todo y que sufrimos de una inflación galopante.
Y eso no es todo, resulta también que el plan para el nuevo sistema de salud IMSS-Bienestar que actualmente implementa la 4T, no viene acompañado de más recursos. En números simples, el gasto per cápita para la población sin seguridad social tendría una reducción de 2.1%, pues pasaría de 3 mil 773 pesos a 3 mil 694 pesos de 2022 a 2023, según el proyecto del Paquete Económico.
Así que se pretenderá, en la retórica, un sistema de salud de primer mundo, pero sin recursos asignados para lograrlo. Y los de la 4T sabrán qué están haciendo, pero como diría el comediante Carlos Ballarta, “estará bien, pero como que algo no cuadra”.
Más sobre esta sección Más en Coahuila