Coahuila
Hace 4 meses
Un mamotreto, dirían los argentinos, un libro obeso de más de mil páginas, con historias que ido recopilando a lo largo de mi existencia como reportero y que he plasmado en un documento, cuya primera edición de 100 ejemplares se terminó. ¿A ver si surge un valiente y me patrocina la segunda edición?
Todo comenzó en el noticiero que, por algunos años, conduje en la estación radiodifusora XEKS de mi gran amigo Jesús Manuel López Castro.
Casi al finalizar el noticiero Carlos Gaytán Informa introduje la reseña de un personaje, un edificio, un hecho o algún acontecimiento histórico de mi ciudad.
El segmento gustó a los radioescuchas, pues constantemente me llamaban telefónicamente para pasarme tips y pedirme que hablara de alguno de sus familiares. En la calle me solicitaban que entrevistara a equis persona. Una tarde me habló don Jesús Duque, de la gran dinastía saltillense que lleva ese apellido, y me sugirió que escribiera un libro “con tan bonitos pasajes de la vida de la ciudad” —me dijo— y le tomé la palabra.
No lo pensé dos veces y en lugar de encontrar problemas encontré satisfacciones, también embrollos de los cuales no me arrepiento, pues disfruté y disfruto enormemente, cada vez que entrevisto gente y releo cada uno de los artículos.
Elaboré un proyecto para iniciar de cero. Primero tracé un plan y recorrí más de cien calles que componen la ciudad original de Saltillo, de Urdiñola a Murguía de Escobedo a Cárdenas, con sus respectivas colonias y barrios. Fui tocando puerta por puerta. Muchos ciudadanos me las abrieron, uno que otro “me dio con ellas en la nariz”. Otros me recibieron de madrugada al término de su trabajo, otros muy temprano o en sábado o domingo.
Platiqué con los mayores o los hijos de estos y encontré cosas interesantes llenas de remembranza, como era aquella provincianita ciudad que habitamos, la que nos creó, cuáles eran los oficios, las ocupaciones, las diversiones, los deportes, en un periodo que comprende de aproximadamente 1934 hasta más allá del año 2020. Tuve que sacrificar texto y fotografías para ajustarme a las mil 100 páginas que dio el documento… ¡y me faltaron muchos artículos!
Quiero aclarar que no soy historiador, ni escritor, ni periodista, menos cronista; soy reportero, me forjé en los periódicos y en las radiodifusoras de mi ciudad, así es que lo que escribo lo hago como el informador que soy y la técnica que utilizo para reunir las historias es mediante el sistema de vaivén (preguntas y respuestas).
Así logré reunir cuando menos 2 mil artículos o crónicas, a lo largo de estos años en que maduró el proyecto y la investigación.
Acudí además a archivos, bibliotecas, bazares, periódicos y revistas antiguas, para robustecer lo que había compilado verbalmente. Muchas de estas croniquillas y las que van saliendo me las pública Zócalo Saltillo. ¡Muchas gracias!
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