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Coahuila

‘Alguien tiene que hacerlas respetar…’

Por Elia Martínez Rodarte

Hace 5 años

Muchos lectores que me escriben, cuando quieren ser buenos padres o esposos, acuden a mí para que les valide sus conductas machistas que son rancias y obsoletas. Por ejemplo, me preguntan que cómo le hacen para lograr que sus esposos las obedezcan, porque ellos lo que quieren es cuidarlas y mantenerlas seguras (controlarlas). O que hable con sus hijas para que aprendan a darse a respetar y a que no tengan relaciones sexuales (controlarlas). Y hasta me ha pasado varias veces que me consultan para saber cómo tratar con sus madres, quienes tienen relaciones sexuales con otros hombres que no son el padre del quejoso (hasta a su madre quieren controlar).

Pero sin duda, una frase horrible es la de que las mujeres “deben darse a respetar”, como una consigna de un valor invisibilizado. Nosotras somos ya mismo acreedoras de respeto, seamos, estemos, actuemos, omitamos… somos personas dignas de respeto y depositarias del mismo, derecho que nadie puede vulnerar.

En la mentalidad primitiva y unga unga, una señora que no cumple con los mandatos patriarcales de hacer lo que este dicta, entonces será una persona que no se da a respetar.

Me escribió un padre de familia de una muchacha de 15, por segunda vez, quien su frase de batalla conmigo es siempre: “es que tienes que darme la razón en…”. Me cuenta, parte de su correo, aquí: “…Ximena ahora está castigada porque estuvo con el novio la semana pasada, pero lo llevó a la casa y lo sabemos porque tenemos cámaras, lo cual ella sabe, le valió y estuvo toda la tarde ahí el muchacho. No supimos qué pasó, pero al final yo llegué a la casa y le dije al noviecito que ahí estaba yo para hacerlas respetar, a Xime y a su mamá, pero él todo asustado dijo que no había pasado nada, pero ahora mi hija no nos habla a su mamá y a mí.

“Dijo que ella no necesitaba que nadie la respetara porque ella se respeta y su novio también, y que ella ya tiene el respeto porque se lo ha ganado, pero yo le digo que es por su bien que yo haga respetar la casa y que advierta a ese chavo a que no está bien lo que hace y debe respetar…”.

Quizás nuestro lector, a su modo, entendimiento y recursos, posee una noción un tanto errónea del respeto que ha construido con todos los valores machistas con los que lo educaron, pero la palabra que no conoce ni por asomo es la de “confianza”. No confía en su hija, mucho menos en su novio ni en la relación que tienen. Pero a la vez tampoco confía en la crianza y en el tipo de valores que le ha transmitido a su hija, ni en la información que le ha dado, si es que así fue, respecto al cuidado en sus vinculaciones afectivas y sexuales.

No sé en este caso cuál sea el papel de la madre, que seguramente está invisibilizada por la autoridad del padre, pero sí es preciso ser conscientes que respeto o no, una adolescente llevará a cabo sus relaciones sexuales cuando decida hacerlo o sea presionada a hacerlo, sin tomar en cuenta lo que el padre o madre piense.

Darse a respetar es una frase que implica que las personas no son respetables por el mero hecho de serlo. Es una noción primitiva y no evolucionada, y sin duda lejana de los derechos humanos. Los padres sobreprotectores con las hijas a quienes les cuidan sus genitalias para que no se embaracen las empujan al lado oscuro.

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