En la década de los cuarenta y hasta los 90 del siglo pasado, había en la ciudad, entre otros hoteles, Poza Rica, Nuevo León, Hotel México, de don Antonio Dávila; el Saade, de don Juan Saade; el Conde, donde se hospedaban los peloteros del equipo Saltillo de la Liga Nacional de Beisbol. Igualmente, El América, ubicado en las calles de Acuña y Aldama, donde con el transcurrir del tiempo se convirtió en una de las primeras sucursales bancarias que tuvo la ciudad.
El Hotel Hidalgo, en Padre Flores y Abbott. Los más modernos, San Jorge y Colonial Alameda, de Jorge Saade Charur. El también propietario del antiguo y famoso Hotel Urdiñola. En 1930 Saltillo contaba con una población aproximada a los 50 mil habitantes.
Había tres hoteles en el primer cuadro: El San Esteban, el San Fernando, en la calle de Victoria y el Filopolita, palabra de origen griego que quiere decir “el que ama a sus compañeros”, en la calle de Juárez. Había sido inaugurado el motel turístico El Huizache, que aún opera en Venustiano Carranza. También funcionaba El Universal en la esquina de Hidalgo y Juárez y el Arizpe Sainz, que viene a revolucionar este tipo de servicios, con habitaciones de lujo, teléfono en los cuartos, baño y calefacción, lobby, comedor, bar, jardines, entre otros servicios, así como traductores o interpretes para los idiomas en inglés, francés y alemán
El Hotel Universal, edificio de dos pisos, fue utilizado como casa habitación y oficinas hasta el año del 2004. Ahí tuvo su sede la Federación de Obreros y Campesinos del Estado, la CROC, además una familia ocupaba varios cuartos de la planta baja, así como por una librería religiosa. En la parte frontal por muchos años, estuvo la famoso cantina Jockey Club, el Club de los Jinetes, y el privado del propio bar, años después fue un puesto de gorditas.
Muchos años atrás ahí permaneció por unos meses el Ateneo Fuente, una vez que se llevaron las obras de reparación del también llamado edificio Josefino que ocupaba la institución por la calle de Ateneo, que en el período gubernamental de don Braulio Fernández Aguirre, fue reconstruido y conocido como El Edificio Coahuila, en donde fue por mucho tiempo cuartel del Ejército Mexicano, oficinas publicas y recinto de la famosa e inolvidable Imprenta de Gobierno. El Edificio Coahuila fue destruido para hacer una enorme plaza que brilla por su inutilidad.
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