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Coahuila

Alineados… y equivocados

Por Emiliano Calvert

Hace 1 mes

“Todo el equipo está alineado”.

“Nadie se sale del plan”.

“Todos creen en la visión”.

En papel, suena a cultura ejemplar, en la vida real… a veces es distinto.

Hace poco leía un caso horrible en Haití: un líder criminal convenció a su gente de que estaban protegidos por fuerzas sobrenaturales, que nada les iba a pasar, que lo que hacían estaba totalmente justificado.

Y lo siguieron sin cuestionar ni poquito, sin frenar, sin pensar: eso no es liderazgo, es una cámara de eco, y aunque suene bien lejano… ese mismo patrón pasa todos los días, sólo que se ve distinto.

El problema empieza cuando nadie te contradice, cuando todo es: “Sí, jefe”, “va, jefe”, “buenísimo, jefe”. Y tú —que estás en friega, intentando tomar decisiones— empiezas a creer que todo está al 100, porque cuando nadie cuestiona… no es que todo esté bien.

Es que ya nadie está pensando. Hay una línea bien delgada entre tener un equipo comprometido…

y tener un equipo condicionado, entre propósito…

y fanatismo. Hoy se romantiza mucho eso de “ponerse la camiseta”, pero cuidado, porque cuando la lealtad al líder es más importante que la realidad…

ya no tienes cultura, tienes una especie de secta y en las sectas no se debate, se cree.

Otra trampa: los datos. Ese día que dices: “Los números no mienten.” Pero mágicamente… siempre dicen lo que tú querías escuchar, se acomodan, se interpretan, se ponen a modo.

Y no es por maldad de nadie… es que nadie quiere ser el que te diga que estás equivocado. Y ahí es donde hay que poner mucha atención porque el riesgo no es equivocarte, es construir un entorno donde equivocarte sea ignorado.

Creo que es bueno buscar gente inquieta, el que pregunta, el que duda, el que no se las cree todas.

El que en junta te hace cara de “no me cuadra”… ese es muy valioso, aunque a veces caiga mal. Porque si nadie te lleva la contra… no estás liderando, estás dictando y eso funciona… hasta que deja de funcionar.

Creo que liderar no es tener la razón siempre, es crear un ambiente donde la verdad pueda aparecer… aunque no te guste. Eso de seguir ciegamente a alguien no es liderazgo óptimo, porque ahí es donde empieza el delirio y lo peligroso del delirio es que, al principio, se siente exactamente igual que tener la razón.

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